Guatemala, 16 de mayo de 2008
A menudo, la carencia de síntomas de la hipertensión provoca daños a la salud sin que estos se sospechen.
Por cristian dávila
En la mesita de noche tiene varias cajas de pastillas, algunas de ellas contienen el medicamento que toma para regular su presión arterial elevada. Día a día ingiere cuatro tabletas distintas que la mantienen lejos de los efectos de la hipertensión.
Juana García tiene más de 50 años, es diabética y hace 15 se enteró que su corazón se esforzaba más de lo normal para enviar sangre a todo su cuerpo. Acudió al médico porque su nariz sangraba demasiado cuando se alteraba en el trabajo y ella no entendía la razón. “El doctor me dijo que tenía presión alta, en ese momento estaba a 145/90”, recuerda.
La hipertensión o presión arterial alta significa que el nivel de fuerza que existe en el interior de las arterias es mayor de lo normal. Rossana Juárez, médico general y asesora de Sanofi Aventis, explica que las condiciones ideales son por debajo de 120/80 mmHg (milímetros de mercurio). “Cuando se tiene arriba de 140/90 mmHg se habla de una presión alta”, señala.
Los peligros de este padecimiento radican en la falta de sintomatología. La mayoría de personas no saben que lo tienen hasta que sufren alguna dolencia o ya es demasiado tarde. “Las consecuencias a futuro pueden ser: un infarto al corazón, derrame cerebral, problemas en los riñones o en los ojos, —en la retina principalmente—”, detalla Juárez.
Éste fue el caso de Juana García, quien desconocía totalmente las causas de sus males: “sentía mareos, me dolía la cabeza, ya no veía bien y cuando me enojaba me salía mucha sangre de la nariz. Realmente me asustaba por eso”, confiesa.
El médico Matthew Weir, Director de la División de Nefrología del Departamento de Medicina de la Universidad del Hospital de Maryland, resalta la importancia del chequeo constante de la presión arterial.
“Lo mejor que podemos hacer es educar a nuestra familia y amigos sobre la necesidad de medirse la presión desde ahora, para que no sea demasiado tarde”, aconseja.
Entre los factores de riesgo de la enfermedad están: el avance de la edad, la obesidad, una vida muy sedentaria, el consumo de sal, tabaco y alcohol. “Cerca del 20 por ciento de muertes cardiovasculares se le atribuyen al tabaquismo”, explica la doctora Juárez.
Para controlar la presión arterial alta se sugiere un considerable cambio en el estilo de vida: tener una dieta saludable rica en frutas y verduras; realizar ejercicio (30 minutos, tres veces por semana como mínimo); controlar el peso y evitar el consumo de bebidas alcohólicas y cigarrillo.
Se debe tomar en cuenta que el factor genético también influye en esta enfermedad, las personas con parientes hipertensos son más propensas a padecerla. “Muchos jóvenes tienen que consumir medicamentos para la presión alta porque tiene familiares que la sufren”, enfatiza Weir .
García ingiere cuatro medicamentos diarios para regular su presión arterial y cuenta que le han ayudado. Sin embargo le es muy difícil llevar el registro de todas las medicinas, ya que además debe consumir otras para la diabetes.
Cuando el cambio en el estilo de vida no es suficiente, un especialista debe recetar un tratamiento. Los fármacos más comunes para la controlar este padecimiento son los hipertensivos, los diuréticos (eliminan el exceso de agua y sal) y los betabloqueadores (reducen los efectos de la adrenalina en el cuerpo).
Guatemala cuenta con una nueva medicina para tratar la hipertensión. Según el médico e investigador Matthew Weir, éste es un gran avance, ya que se trata de un inhibidor directo de la renina (enzima segregada por los riñones que controla la presión arterial). Se administra por vía oral. El año pasado, el fármaco ganó el Premio de Innovación Tecnológica de The Wall Street Journal.
Este profesional estadounidense estuvo recientemente en el país para impartir a médicos especialistas de la región, charlas sobre nuevas estrategias para el tratamiento de la hipertensión, la inhibición de la renina fue uno de ellos. “Lo que se busca es que los galenos tengan conocimiento de cómo funciona el medicamento y en qué pacientes debe aplicarse”, aclara David Rodríguez, cardiólogo y asesor médico de Novartis.
La presión arterial alta es la mayor causa de muertes en el mundo, por ello, el 17 de mayo fue declarado el Día Internacional de la Hipertensión. En esta fecha se resalta la importancia del control de esta enfermedad para prevenir las dolencias que genera y no por falta de cuidados, si no por el desconocimiento que se tiene.
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