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Guatemala, 16 de mayo de 2008

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Todos quieren estar en la cima

Es natural, todos quieren llegar a la cima, y no solamente en los deportes sino en la vida privada. Queremos ser gerentes de una gran empresa, por ejemplo. En el deporte, ser reconocidos, en el caso del futbol, como un gran jugador y terminar como un técnico distinguido y exitoso. A veces se cumplen los deseos que nos agobian, otras veces no. Un futbolista busca ser admirado por sus condiciones y, si es más ambicioso, entrar a la selección. Sin embargo, todos tenemos una barrera, o los obstáculos de la vida diaria nos conducen a otros derroteros. Es la ley de la vida.

Quizás estamos cerca, pero no encontramos la mano salvadora y sí envidias, y terminamos diciendo… “no somos monedita de oro”. Peor si un muchacho cae en las manos de un entrenador al que no le simpatiza.

El motivador German Retana, del INCAE, nos hace recapacitar sobre algo que publica la Revista Estrategia y Negocios, de donde extractamos algunos párrafos.

“La consolidación de un equipo de alto desempeño requiere una mezcla inteligente de conciencia, intuición y ciencia. La sabiduría está en reconocer que los tres ingredientes son necesarios y que ninguno funciona en forma solitaria. Es loable poseer la conciencia sobre la necesidad de convertir un grupo en un equipo, y luego en casi una familia; lo triste es cuando no hay un método ni un proceso ordenado para hacerlo, sino que todo se realiza con un enfoque que algunos denominan jocosamente ‘acomoca’, o sea ‘a como caiga’”.

El filósofo árabe Averroes, decía que “hay cuatro cosas que no pueden ser escondidas durante largo tiempo: la pobreza, la riqueza, la estupidez y la ciencia”. Puede ser frustrante para un líder de equipo tener muchos buenos deseos de que su grupo se integre alrededor de ciertos objetivos e ilusiones, pero quedarse corto de lograrlo por no ejecutar un verdadero proceso de desarrollo del equipo que sea creciente, sostenible y respaldado por resultados positivos. Es por eso que en los deportes prevalece cada vez más el trabajo científico integral que las arengas verbales para “motivar” al equipo. El filósofo árabe Averroes, decía que “puede ser frustrante para un líder de equipo tener muchos buenos deseos de que su grupo se integre alrededor de ciertos objetivos e ilusiones, pero quedarse corto de lograrlo por no ejecutar un verdadero proceso de desarrollo”.

Ojalá esto no nos pase en la selección.

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