Guatemala, 16 de abril de 2009
Opine acerca de una investigación que encontró que presidente Álvaro Colom es uno de los mejor pagados de América, solo detrás del de EE. UU.
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PERSISTENCIAGerardi en ItaliaMargarita Carrera

PERSPECTIVASFactores de influencia decisivaRenzo Lautaro Rosal

INDEPENDENCIAErgonomismoJuan Callejas

ALEPHUna reforma con olor a naftalina (I)Carolina Escobar Sarti

REFLEXIONESEl fantasma del hambreFrank La Rue Lewy

IDEASJorge Jacobs A.La carta del sicario
Por azares del destino (¿o no?), de manera para mí incomprensible, llegó a mis manos una carta de lo más extraña. Como buen comunicador, no me pude quedar con el secreto (que además no había jurado a nadie en este caso), así que se las transcribo como me llegó.
Señor
Salvador Gándara
Ministro de Gobernación
Su despacho.
Estimado compa Gándara:
Esperando que al recibo de la presente esté disfrutando de las mieles del poder en el güacamolón y para no quitarle mucho de su valiosísimo tiempo, paso de una vez al tema de que le quiero platicar.
La semana pasada usted, junto con el compa Colom, prohibieron que las motos lleven más de una persona a la vez. Según entiendo, ustedes creen que con esto evitarán que nosotros matemos gente.
Mire compa, le quisiera pedir que por favor no se las quiera dar de ingenuo. Usted sabe bien que a nosotros lo que diga la ley nos viene mil veces del norte; de otra manera, no haríamos los trabajitos que hacemos. O usted qué cree, que cuando nos contratan para ir a matar a alguien, decimos “No, porque la ley lo prohíbe”… Nombre, compa, las cosas no son así.
Es igual que la otra ley que usted le pidió a Dios que se la aprobaran, esa que hace difícil que uno pueda registrar su escuadra. ¿Y usted realmente cree que yo tengo registrada mi escuadra o que me interesaría registrarla? Para su referencia, compa Gándara, ni aunque quisiera me dejarían registrar todas las armas que tengo. Ya se imagina usted, ¿en qué vida me van a dejar allí en el Decam registrar mi AK? De hecho, compa, yo también le agradezco a Dios que le hayan aprobado esa su leyecita, ya que ahora tendré menos riesgo de encontrarme alguna víctima brinconcita y armada.
El problema es que con esto de las motos sí se les pasó la mano, compa. Ahora resulta que mi hermanito, que ni enterado está de los trances que yo hago, ya no puede llevar a mi hermana al colegio en la moto. Tampoco puede llevar a mi santa madre a hacer las compras a la terminal. Y entonces ¿para qué…. me arriesgué haciendo tanto trabajo para comprarles un su modo de transporte decente?
Claro, hay que reconocer que todo tiene su lado bueno: ahora resulta que los que podemos usar la escuadra y manejar la moto al mismo tiempo, somos mano de obra “más calificada” y podemos cobrar más por cada trabajito.
Pero eso para nada justifica el atropello que ustedes le hicieron a mi santa madre. Ella es honrada, se esforzó mucho en sacarnos adelante a toda la prole y ahora resulta que no puede usar la moto que les regalé. O qué, ¿ahora espera que le compre un su carro? ¿Se imagina la cantidad de trabajitos que voy a tener que hacer para comprarle un su cacharrito, y después, para mantenerlo?
Nombre, compa. No sean mala onda. Quite esa su ley. Como ya le dije, a mí y a los demás muchachos no nos hace ni cosquillas ese su reglamento de dizque tránsito. Pero a nuestras familias, así como a la mayoría de los del barrio, esos pobres que tienen que ir a trabajar todos los días, a esos sí los están fregando.
Así que, por favor, compa, póngase la mano en la conciencia y quite esa cosa.
Atentamente,
Jordi, el sicario
jjacobs@libertopolis.com
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