¿Usted va a votar?
Ni siquiera ha comenzado oficialmente la campaña electoral y no hay reunión en la que no se hable de votar o no votar. Como si estuviéramos hablando del ser o no ser que don Shakespeare nos legara. Se supone que el voto es el mecanismo que sostiene en buena parte una democracia real y representativa, y que no votar es ser antidemocrático, antiinstitucional, anticristo y todos los antis imaginables. Todo se debe a que en los tiempos del mercantilismo político que corren, el gran pecado ciudadano es no votar (cuando en realidad votar nos hace cómplices).