Guatemala
Dos vuelos y más de cinco horas por carretera hasta San Marcos: superintendente de Nueva York entrega diploma a guatemalteco detenido por ICE
Shawn Wightman tomó dos vuelos y recorrió más de cinco horas hasta San Marcos, Guatemala, para entregar el diploma a un estudiante que no pudo graduarse tras ser detenido por ICE.
Álvaro Velásquez posa junto a sus padres y el superintendente Shawn Wightman, quien viajó desde Nueva York hasta San Marcos para entregarle su diploma tras no poder asistir a su graduación en Estados Unidos. (Foto Prensa Libre: cadena abc7)
Lo que empezó como una historia marcada por la separación y la incertidumbre terminó con un gesto que cruzó fronteras.
El superintendente del distrito escolar de Roosevelt, en Nueva York, Shawn Wightman, viajó por cuenta propia a San Marcos para entregar el diploma, la toga y el birrete a Álvaro Velásquez, un estudiante guatemalteco que no pudo asistir a su graduación tras permanecer bajo detención del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, en inglés).
“Sí. Como superintendente y como padre, es muy difícil pensar que algo así le hubiera pasado a cualquiera de mis hijos”, expresó Wightman al recordar el impacto que tuvo el caso, documentado por ABC7, una cadena televisiva de Estados Unidos.
Álvaro tomó la decisión de autodeportarse a Guatemala y, como parte del proceso para su retorno al país, permaneció detenido durante semanas antes de graduarse, pese a que no tenía antecedentes.
Su detención, según el propio superintendente, marcó un antes y un después para la comunidad educativa.
“No era un delincuente peligroso ni nada por el estilo, no tenía ningún tipo de récord. Ese fue el momento en el que todo el mundo se dio cuenta de que esto es algo real”, afirmó en entrevista con el medio estadounidense.
El joven fue trasladado a un centro de detención en Texas, donde permaneció durante meses, en soledad, antes de ser deportado a Guatemala.
Wightman intentó inicialmente entregarle su diploma en Estados Unidos. Incluso viajó al centro de detención, pero no le permitieron el acceso. “Para mí fue una realidad muy dura entrar allí, porque había una barrera”, recordó.
Lejos de desistir, decidió continuar.
Tomó dos vuelos y luego recorrió más de cinco horas por carretera hasta llegar a San Marcos, donde finalmente se reunió con Álvaro y su familia. Allí, en un entorno muy distinto del de un auditorio escolar, realizaron una pequeña ceremonia.
“Cuando lo detuvieron, muchos de nosotros nos quedamos muy afectados”, dijo el superintendente.
Para Álvaro, el gesto significó más que recibir un diploma.
“Para mí es increíble. Él me ayudó. Y me apoyó durante todo este tiempo”, expresó.
El caso también refleja una realidad más amplia dentro de la comunidad escolar de Roosevelt, donde el 65% del alumnado es latino o hispano.
Desde la detención de Álvaro, otros estudiantes han sido afectados por procesos migratorios: uno fue detenido, otro enfrenta una posible deportación y un tercero tuvo que asumir responsabilidades familiares tras la detención de su padre.
Álvaro llegó solo a Estados Unidos a los 16 años. Hoy, de vuelta en Guatemala, asegura que no está solo.
“No me siento solo. Sé que lo tengo a él y a mi familia”, dijo.
Su diploma, finalmente en sus manos, no solo certifica el fin de una etapa. También simboliza una lección que, según su propio superintendente, va más allá de las aulas: no abandonar a las personas que importan, dijo al concluir la entrevista.
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