Guatemala
Policías ultimados en Honduras habrían participado en un “tumbe” de dinero y joyas
Heber Argueta y sus vínculos con el fallecido Nemesio Oseguera Cervantes, “el Mencho”, salen a luz tras masacres y ataque a policías de Honduras, mientras que Guatemala reforzó la vigilancia en la frontera ante posibles fugas de sospechosos.
Las acciones de seguridad de la Policía Nacional Civil y Ejército de Guatemala tienen como objetivo evitar que los atacantes ingresen a suelo guatemalteco. (Foto Prensa Libre: PNC de Guatemala)
Fuentes de la Policía de Honduras y de inteligencia militar de aquel país han confirmado que la operación en la que fallecieron cinco agentes de la División Policial Anti Maras y Pandillas contra el Crimen Organizado (Dipampco) era ilegal, pues no tenían orden judicial para efectuar el allanamiento ni acompañamiento de algún fiscal cuando ingresaron a una vivienda en Corinto, Omoa, Cortés, zona fronteriza con Guatemala.
Medios de Honduras señalan que registros oficiales de la Policía de aquel país revelaron que el equipo tenía asignada una misión distinta en el departamento de Colón, enfocada en labores de vigilancia, no en allanamientos.
Los policías se habrían desviado hacia Omoa por su cuenta e ingresaron a la casa sin la aludida orden ni apoyo de fiscales.
Se supone que el operativo ilegal era para el "tumbe de unos US$250 mil, un lote de joyas y aparentemente droga.
Las autoridades también confirmaron que el operativo no cumplió con los protocolos de legalidad y seguridad requeridos, lo que incrementó el riesgo para los agentes y derivó en un enfrentamiento con una estructura criminal fuertemente armada.
Las autoridades hondureñas mencionan que se investiga si el grupo que atacó a los agentes está vinculada al Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), una organización que surgió en México y se ha expandido a otros países de la región, incluyendo el de Guatemala.
Según el reporte oficial, la operación fue el 21 de mayo en la madrugada en una jornada marcada por la matanza de otras 20 personas.
Los cinco agentes de la unidad antipandillas fueron ejecutados en el municipio de Omoa, en Cortés, tras allanar una vivienda donde se refugiaban miembros de una banda liderada por el hondureño Heber Argueta, vinculado al cartel mexicano.
Dos civiles también murieron en el tiroteo y se investiga su presunta participación en los hechos.
Vínculo con el cartel Jalisco Nueva Generación
El director de comunicación de la policía hondureña, Wilber Mayes, indicó que Argueta "tuvo en su momento vínculos con esta estructura de 'el Mencho', por lo cual recibió conocimiento y tratamiento especializado para poder venir a organizarla acá en este sector".
Las autoridades hondureñas señalaron así una conexión directa con Nemesio Oseguera, alias “el Mencho”, histórico jefe del CJNG, quien fue abatido en México en febrero recién pasado.

Hasta ahora no se ha precisado si Heber Argueta se encontraba en la vivienda allanada, donde los agentes fueron atacados, secuestrados y posteriormente asesinados en un poblado cercano a la frontera con Guatemala.
Tras el enfrentamiento y operación fallida en Omoa, el gobierno suspendió al director y a otros dos altos mandos de la división antipandillas, al considerar que el operativo no siguió los “protocolos de legalidad”.
Otra masacre seguida
Horas después del asesinato de los policías, un comando armado asesinó a 20 personas en una finca de palma africana en Trujillo, Colón, una zona marcada por disputas de tierras, narcotráfico y presencia de bandas criminales. Entre las víctimas figuran tres menores de entre 14 y 16 años y tres hermanas.
Según las autoridades, hombres armados vestidos con uniformes policiales llegaron de madrugada a la finca en la aldea Rigores, cuando las víctimas se preparaban para trabajar.

La escalada de violencia coincide con la reciente aprobación en el Congreso hondureño de una reforma que permite a militares participar en tareas de seguridad pública, endurece las penas por extorsión y faculta catalogar a pandillas y carteles como organizaciones terroristas.
El conflicto agrario en Colón se remonta a hace décadas, pero autoridades sostienen que en los últimos años se agravó por la infiltración del narcotráfico y grupos criminales.
El caso eleva la tensión en una región marcada por el narcotráfico y las disputas territoriales.
El presidente hondureño, Nasry Tito Asfura, dijo el mismo jueves que la matanza "no se va a quedar impune" y este viernes su Gobierno desplegó un operativo de control e investigación en Colón.
Ante el clima de tensión, las autoridades implementaron medidas especiales de seguridad destinadas a proteger a los familiares de los asesinados y a las comunidades locales durante el desarrollo de los actos fúnebres.

Guatemala refuerza vigilancia fronteriza
La violencia en Honduras también encendió las alertas en Guatemala. Autoridades reforzaron la seguridad en la frontera tras el enfrentamiento armado ocurrido en las dos regiones.
El Ejército y la Subdirección General de Análisis de Información Antinarcótica (SGAIA) mantienen vigilancia y operativos coordinados con Honduras ante la posibilidad de que sospechosos intenten cruzar hacia territorio guatemalteco. La PNC aseguró que busca evitar el ingreso de criminales y capturarlos si entran ilegalmente al país.
Según autoridades hondureñas, unos 500 policías y 200 militares fueron desplegados en la zona del enfrentamiento, vinculado a operativos contra el narcotráfico.
Honduras también notificó a Guatemala para verificar posibles rutas de escape hacia la frontera.
“Está activada también la Policía de Guatemala para verificar que no hayan huido para esa zona y de esta forma poderles dar captura”, expresó Banegas a medios locales.



