Editorial

NOTAS DE Editorial

Existen otros ruidos en este ministerio imprevisto en el “plan de innovación y desarrollo” de 2019.
Son más de seis años de rezago desde la promulgación de la ley y más de una década desde aquellos primeros anuncios que carecían de seriedad y eran más bien distractores en el inicio del nefasto gobierno patriotista.
Investidos de una autoridad delegada por un gobierno municipal o central, los agentes policiales de todo tipo y rango cumplen una función clave, la cual se dificulta cuando existe desconfianza o animadversión.
La violencia criminal, las pandillas, la pobreza, la desnutrición, el desempleo y hasta la falta de expectativas en educación se convierten en los detonantes de la huida.
Quizá el principal factor diferenciador es la seguridad pública y la percepción de violencia, pero también en aquel país existe una decidida apuesta por la preservación efectiva de la biodiversidad y los ecosistemas, promovidos y mercadeados con eficiencia.
Sin caer en propaganda anticipada, hace mucho que los aspirantes a cargos de elección popular debieron propiciar diálogos cívicos, técnicos y colaborativos entre ciudadanos, jóvenes, comerciantes, profesionales de diversas ramas, para elaborar propuestas concretas e interpartidarias de intervención.
Los vecinos tienen el derecho de exigir soluciones a las autoridades y de evaluar el trabajo de la corporación municipal de cara a los comicios.
Más allá de la rivalidad entre aspirantes, es necesario un acuerdo ético para efectuar una campaña de altura.
Es la población la que elige libremente dónde y cómo se informa para tomar mejores decisiones.
Las drogas sintéticas, transportadas o elaboradas en laboratorios clandestinos, amenazan a la niñez y juventud por su alto riesgo de adicción y efectos letales. El combate al trasiego de tales sustancias debe ser redoblado por la Policía y el Ejército, con mejor control de pasos ciegos y aduanas.