Editorial
NOTAS DE Editorial
Es tiempo ya de cambiar de capítulo, de dejar atrás las prioridades ridículas para ocuparse de crear una hoja nacional de ruta que garantice la nutrición, transforme la educación y priorice los monitoreos de salud preventiva.
La CSJ debe enmendar su resolución para evitar incurrir en una posible inconstitucionalidad que ponga en peligro la libertad de expresión y el derecho a la información.
La pandemia desnudó la vulnerabilidad que presentan las personas con afecciones cardiovasculares o bien con factores previos antes mencionados.
Por ello causa tanta alergia en los oficialismos la discusión y aprobación de una ley de infraestructura vial que permita la concesión de obras al cuidado de quienes las construyan, una opción que obliga al ejecutor a desarrollar correctamente un tramo, que reporta regalías al Estado y brinda un tránsito digno a todos.
A menos que los opositores se integren en un frente guiado por el bien común, se volverá a repetir el lamentable espectáculo de una alianza oficialista políticamente endeble, pero remendada a base de bolsones de gasto opaco.
Guatemala atraviesa una etapa crítica debido a los efectos de la pandemia sobre la economía familiar, la discontinuidad de programas de apoyo y la desconexión entre ministerios para enfrentar los desafíos de forma conjunta e integral.
Los desbalances geopolíticos, las pugnas entre potencias y ciertos condicionantes económicos completan el cuadro de factores comunes que, en una u otra medida, golpean la capacidad de diversos Estados para proveer a sus habitantes de satisfactores básicos.
El lunes último, las agencias de noticias internacionales reportaron la crisis de miles de migrantes haitianos en la frontera de México y Estados Unidos. Surge la pregunta acerca de cuál fue el camino que recorrieron para llegar hasta allí.
Las dificultades económicas y el desempleo fueron un factor colateral que condujo a muchas familias a trasladar a estudiantes hacia el sistema público, con lo cual la continuidad de su formación estaba en riesgo, y a ello se suman las limitantes con las cuales se hayan encontrado.
Cuando la democracia y las garantías del estado de Derecho se defienden con total convicción no hace falta elevar la voz ni asumir poses demagógicas.