Editorial
NOTAS DE Editorial
La concentración de poder nunca es sana para ninguna persona o grupo, por más supuestas buenas intenciones que tenga.
La excelencia va más allá de calificaciones, de metodologías o de tecnologías, es una actitud de búsqueda que se pule con el servicio, se prueba con la perseverancia y se hereda a sus deudos como la más refulgente medalla de honor.
La fuerza de Guatemala está en ese padre de familia que sale a la calle cuando aún no aclara la madrugada y que vuelve bajo las estrellas de una jornada de esfuerzo.
Bien podría la Contraloría General de Cuentas de la Nación presentar una solicitud de amparo en la Corte de Constitucionalidad en contra de tan impúdica modificación, amparándose en los informes anuales de reparos hechos a gastos de comunas del país.
Lo preocupante es que, a este ritmo, inmunizar a la población económicamente activa podría tardar de dos a tres años.
Obviamente, la coincidencia de tiempos no es casualidad y detrás de la cordialidad diplomática de términos es muy claro el mensaje que se busca enviar a quienes todavía creen estar bajo las condiciones del anterior período presidencial.
La ocultación de datos avalada por el pleno de magistrados del TSE no es la única ni la primera acción que deja entrever posibles nexos o pagos de favores.
La situación es preocupante, pero el Estado tiene las herramientas, siempre y cuando se quieran aplicar.
Este tipo de dificultades se deben agradecer a la falta de visión de sucesivos gobiernos, que ya sea por conflictos de interés, desidia o incapacidad no se han lanzado a completar el proyecto de un anillo regional interdepartamental, que por su costo es improbable que pueda ser desarrollado por el Estado.