Editorial

NOTAS DE Editorial

Hay incontables colegios, coloquialmente llamados “de garaje”, en los cuales se dan dos brochazos de inglés para principiantes, que apenas distan de lo que se recibe en preprimaria y primaria, solo para salvar las apariencias, sin certificación ni supervisión real.
La pobreza, el desempleo, las pérdidas agrícolas, la falta de oportunidades y la insuficiente cobertura educativa se combinan para generar un panorama dantesco.
Se necesita una visión integradora sobre las posibilidades y necesidades del sector de la construcción.
Las autoridades están obligadas a reforzar la divulgación de medidas de protección y seguridad, pero es la ciudadanía la que puede ayudar a que menos ciudadanos se contagien.
Quien en virtud de alguna relación familiar o de amistad con otra persona que ocupe un cargo público, ya sea a nivel municipal o de gobierno central, busque cualquier beneficio, prebenda, exención de obligaciones o simplemente un “empujón” que suponga una ventaja desleal, califica automáticamente, sin necesidad de más estudios ni exámenes, en el nada selecto grupo de los corruptos.
Los actuales magistrados fueron electos con sospechosa celeridad por el pacto oficialista, un contubernio que a la fecha solo ha ocasionado decepciones y dificultades a los guatemaltecos.
Resulta curioso cómo en el Congreso hay tantos diputados que se proclaman como personas “de valores”, pertenecientes a partidos en cuyo ideario figura la libre empresa, pero que en el fondo no tienen la más mínima idea de cómo trazar una agenda nacional competitiva.
El horizonte global no está en situación de permitirse una ruptura del orden institucional, ni siquiera para caer en falsas sucesiones que solo traerían inestabilidad e incertidumbre, altamente dañinas para la tan ansiada competitividad.
El momento es crítico para articular una estrategia nacional incluyente de desarrollo y no hay tiempo para perder en rencillas de politiqueros oportunistas salidos de la nada y sin ninguna formación.
La sombra de una segunda ola no termina de pasar y aunque la ocupación hospitalaria por ahora está debajo de la mitad, no es momento de correr riesgos innecesarios.