Editorial

NOTAS DE Editorial

Después de casi cuatro años de procesos de planificación, cálculos de factibilidad, diseño, construcción y pruebas de verificación, se llegó este sábado al final de una cuenta regresiva que llevará al Quetzal-1, el primer satélite construido en Guatemala, al espacio, a bordo de una misión de la Agencia Espacial Japonesa Jaxa, que de esta manear apoya un proyecto destinado a marcar un hito en la historia científica del país.
Ya se rebasaron los primeros 50 días desde el comienzo de la actual legislatura, sin que hasta el momento haya sido aprobada —ni siquiera debatida de manera seria, técnica y propositiva— una sola iniciativa estratégica y de amplio beneficio nacional, pese a que existen propuestas importantes relegadas desde hace años y a que el país se encuentra en una coyuntura crítica en materia de infraestructura, desarrollo económico y atención a la población más vulnerable.
Un principio recurrente en el área de emprendimiento afirma que en cada crisis existe una oportunidad para innovar, y si de eso se trata, la región centroamericana se encuentra frente a la oportunidad de reinventar positivamente sus procesos y redescubrir sus potencialidades puesto que los rezagos socioeconómicos son tan grandes que causaron un éxodo sin precedentes, debido a la falta de oportunidades y las difusas perspectivas para pobladores de áreas rurales y fronterizas.
La polarización de pasiones políticas, los caudillismos miopes y la falta de una visión integral han sido desde hace dos siglos los mayores enemigos de un proyecto regional centroamericano, factores a los cuales se suman el crimen organizado, que explota las debilidades y ausencias gubernamentales, así como las prácticas de corrupción que pululan en los aparatos burocráticos a base de clientelismo, tráfico de favores y manejos discrecionales del dinero público.
La evolución lamentable del narcotráfico en Centroamérica mezcla ambición, corrupción, política y millones de dólares que vuelan en todas direcciones como un río desbordado que cobra dimensiones apocalípticas si se le evoca como una inundación de drogas, violencia, impunidad e ingobernabilidad de enormes territorios en donde el Estado es el gran ausente y cuyas poblaciones viven sentenciadas a padecer en silencio una especie de estado de excepción ilegal impuesto por grupos que a menudo entran en pugna.
Devolver a la carrera policial su dignidad, recuperar las capacidades menoscabadas y enfrentar de manera más efectiva el fenómeno criminal en todo el país son tres de los retos a los que se enfrenta el nuevo director policial.
Todo parte de un principio muy sencillo: hacer cosas diferentes permite esperar y lograr resultados muy diferentes.
Es muy importante el mensaje emitido por el director general de la Organización Mundial de la Salud, el etíope Thedros Adhanom, hace apenas tres días, en cuanto a la necesidad de mantener una actitud de esperanza, ánimo y confianza en que la propagación del virus puede contenerse‎.
En un país con las necesidades de Guatemala, con grandes temas pendientes en materia de desarrollo, enormes rezagos en nutrición, educación y empleo, los altos índices de pobreza y los penosos rezagos en materia de legislación, es penoso que aquellos que alguna vez se vendieron como grandes servidores del pueblo ansíen aún una última rebanada del exiguo erario.
El gobierno actual anunció medidas de combate interno de la corrupción que deberían funcionar como un disuasivo para las redes que asedian el erario, pero aún faltan reformas legales, procesos de formación de personal y la total digitalización de las compras y contrataciones, así como una reingeniería total de la Contraloría General de Cuentas.