Editorial
NOTAS DE Editorial
Trump ha comenzado a buscar a quien culpar, señalar y desacreditar por la debacle.
El Gobierno puede seguir actualizando casos y medidas próximas, pero también debe inspirar confianza en cuanto avizorar las alternativas de reconstrucción e incluso reinvención económica con un abordaje integral e íntegro.
El Congreso no le hizo ningún favor a nadie, como quiso hacerlo ver su presidente mediante comunicación en redes sociales en la cual encomiaba a los diputados por sesionar con nocturnidad.
Ayer volvió a trascender un nuevo derrumbe en el libramiento de Chimaltenango, obra de cuya presunción de impecable se ufanó tanto el gobierno anterior. Así también están en el ojo público varias compras municipales de mascarillas a un costo que decuplica los precios del mercado. Desgraciadamente, la corrupción es como un virus moral.
Es reconfortante contar con el trabajo tesonero de tantos guatemaltecos en medio de la calamidad.
La realidad es cruda y así debe reconocerse: hay limitada cantidad de unidades de tratamiento intensivo en el país y serían insuficientes si se disparara la cantidad de casos críticos de coronavirus.
Queda claro que más de un centenar de legisladores, incluyendo a su yuxtapuesta directiva, solo velan por agendas sectarias y clientelares, puesto que hasta ahora no se ha presentado un solo plan técnico, coherente y fundamentado de medidas humanitarias para la población de escasos recursos que se encuentra en peligro de inanición.
La crisis del covid-19 y la recomendación de lavarse con frecuencia las manos puso al descubierto la penuria que enfrentan varias zonas capitalinas y también cabeceras departamentales.
Es probable que existan obligaciones laborales y económicas que conduzcan a esta repentina confluencia de vehículos. Pero a su vez resulta imperativo asegurar al mayor número posible de guatemaltecos como parte activa y convencida de que la estrategia de distanciamiento es la mejor respuesta contra el coronavirus.