Editorial
NOTAS DE Editorial
Alegra el avistamiento de unos cuantos especímenes sedientos en el parque nacional Tikal, vacío en estos días por falta de visitantes, pero de poco sirve si su verdadero hábitat continúa reduciéndose en total impunidad.
De toda crisis siempre surgen oportunidades, es una frase usual de emprendedores, consultores de negocios, estrategas comerciales y asesores de gobiernos. Es un axioma demostrado en repetidas formas, tanto en el mundo de las empresas como en el devenir de los Estados, pero es necesario mantener la visión de razonable optimismo en lugar de solo esperar pasivamente el impacto.
El papel de los gobiernos locales durante la emergencia ha cobrado cada vez mayor relevancia, pero esto no es un aval para protagonismos vacuos como los exhibidos por ciertos alcaldes.
Cabe reconocer el papel responsable que mantienen hasta ahora miles de medianos, pequeños y grandes productores de verduras y legumbres que, pese a las contingencias sanitarias y las limitaciones de horario, han proseguido aprovisionando los mercados locales.
El presidente del Congreso aún está a tiempo de abrir las puertas a la transparencia, a la sana crítica y a las voces disidentes, puesto que esta es la naturaleza de cualquier legislativo, pero para ello es necesario derogar las comisiones de aliados que pueden terminar por hacer más daño que bien y a un costo de oportunidad incalculable.
Si en lugar de otorgar millones anuales a un inservible Parlacén se destinaran esos fondos a estudiantes talentosos, en menos de una década habría más resultados que en los 30 años que lleva tal constructo disfuncional.
Las facultades de Educación del país deben abordar el actual momento como un caso de estudio para sistematizar experiencias, detectar fallos y evidenciar prácticas exitosas.
Una de las duras enseñanzas que ha traído la calamidad es que nadie puede resolverla solo, ni como persona ni como país.
Guatemala es un país agroexportador y esto puede constituir una fortaleza, siempre y cuando el contexto internacional también se mueva con un sentido de solidaridad regional y global.
Las explicaciones técnicas y las interioridades burocráticas resultan irrelevantes para quien ya tiene el bolsillo vacío, a un mes de la suspensión sanitaria.