Marchas para el alma
La interminable fila de cucuruchos se detiene por un instante; todas las miradas se viran hacía el rostro de Jesús, el de la cruz a cuestas, el que con cadencia se mece lentamente al sonido de las sacras notas de una marcha fúnebre. "Que marchón, vos", le murmura un devoto a su acompañante; "bella", asiente, mientras busca el nombre de la melodía en el programa oficial entregado semanas antes por la hermandad.