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Guatemala, 13 de abril de 2008

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EDITORIAL

Ecos de una semana crítica

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La semana recién concluida ha pasado a la historia como la más agitada de la vida nacional desde que asumieron la administración del Gobierno Álvaro Colom y la Unidad Nacional de la Esperanza.

El asesinato, el lunes a la medianoche, de Víctor Rivera, ex asesor de seguridad del Ministerio de Gobernación, causó conmoción porque fue víctima alguien que dedicó su vida a combatir el crimen organizado, pese a lo cual su carrera policial fue ensuciada con una cesación inconsecuente y hasta sospechosa.

Al margen de las motivaciones gubernamentales para prescindir de Rivera, su muerte aporta otras lecturas, entre ellas la referente a la inseguridad galopante y la prolongación, en perjuicio de todos los guatemaltecos, de esta larga noche de terror representada por la impunidad con que actúan los criminales al servicio del narcotráfico, el secuestro, la extorsión y otras formas delictivas.

No obstante su peso en las tribulaciones cotidianas de la población, la inseguridad es apenas una de las mil cabezas de ese monstruo apocalíptico desbocado sobre un país que camina en círculos, y por eso no solo no avanza, sino que cada cierto tiempo vuelve a las mismas circunstancias de su sempiterna tragedia.

Así, la crisis económica agravada con la recesión estadounidense, la debilidad del dólar, la carestía del petróleo y el desempleo nacional, sigue extenuando a los guatemaltecos por medio de numerosas manifestaciones, como el alza en la canasta básica y el transporte.

En derredor de aquellas congojas gravitan otras no menos tormentosas, como el asesinato de pilotos del transporte urbano, las protestas de ese gremio y las consiguientes interrupciones del servicio, el acoso de las pandillas y el pobre resultado del Ministerio Público y la Policía en la persecución del delito.

También atrajo la atención, en esa semana, la estadística, ya conocida, de que 49 por ciento de los niños guatemaltecos sufre de desnutrición crónica, y la ambivalencia gubernamental respecto de las medidas que debe tomar en el tema. Aquella angustia recuerda que, para desdicha de Guatemala, esa extenuación también golpea a otros sectores, como el político, en donde el liderazgo es tan débil como el razonamiento y el análisis.

En el curso de la historia universal, las crisis sociales han motivado el surgimiento de líderes con capacidad para reencauzar la vida de las naciones hacia senderos de progreso. Mas en Guatemala no aparecen esos añorados portaestandartes de las causas sociales, porque el quehacer político en todos los niveles está marcado por la improvisación y el oportunismo, y en ese perfil son inconcebibles e inesperadas las nociones eficientes de administración pública o la necesidad de contar con un programa que acopie y trace el rumbo del ideal social.

Precisamente, un síntoma mayúsculo de la carencia del liderazgo es reclamar para sí esa virtud inexistente, y tratar de imponer, en forma autoritaria, criterios poco meditados para aparentar una fortaleza que se diluye frente a los intereses o las objeciones de quienes, sin aspavientos y casi en el anonimato, detentan el verdadero poder en Guatemala.

Frases del día

“Yo soy una persona que no especula y que se remite a los hechos. Una de las principales tareas de un gobierno es garantizar el bienestar y seguridad de sus ciudadanos, y en Guatemala es evidente que esto no sucede”.
TEUNIS KAMPEEmbajador de Holanda
al comentar sobre Guatemala
“Nadie respeta la ley. Los mismos pilotos de buses extraurbanos y transportistas no toman conciencia de que son responsables de las vidas que llevan a bordo, y que, al no cumplir las normas, arriesgan a todos, incluso a ellos mismos”.
ANA MARÍA CHACÓNDirectora del consejo nacional de prevención de accidentes

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