Guatemala
Cinco factores aumentan presión sobre la democracia en América Latina y el Caribe según informe del PNUD
Cinco fenómenos emergentes intensifican las debilidades históricas de la democracia en la región, la polarización política y el crimen organizado forman parte de estos fenómenos revela un informe del PNUD.
El avance del crimen organizado es uno de los principales aspectos que ponen en riesgo la democracia en América Latina y el Caribe según advierte el último informe publicado por el PNUD. (Foto Prensa Libre: EFE)
Polarización política y social, incremento y avance del crimen organizado, rápida adopción de la inteligencia artificial, migración a gran escala y una triple crisis planetaria en materia ambiental son las principales presiones que afronta la democracia en América Latina y el Caribe, según el informe “Democracias bajo presión”, elaborado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
Según el informe, el continente americano es la región en vías de desarrollo más democrática del mundo, ya que, de acuerdo con las mediciones realizadas por el PNUD, cuatro de cada cinco personas viven en democracia, y las elecciones son el principal medio de acceso al poder. También indica que la alternancia en el gobierno ha sido frecuente en América Latina y el Caribe durante los últimos 30 años.
No obstante, esta fortaleza convive con un debilitamiento gradual que parte de algunas deudas pendientes de la democracia, la cual, después de consolidarse como la forma predominante de gobierno, se encuentra bajo presión a consecuencia de factores plenamente identificados en la región.
Democracia en América Latina bajo presiones emergentes
El informe revela que actualmente existen cinco presiones plenamente identificadas para la democracia en América Latina, las cuales no reemplazan los problemas estructurales, sino que, por el contrario, los intensifican. Estas son: polarización política y social; incremento y avance del crimen organizado; rápida adopción de la inteligencia artificial (IA); migración a gran escala; y triple crisis planetaria en materia ambiental, según indica Almudena Fernández, economista del PNUD para América Latina y el Caribe.
Fernández detalla que América es la región del mundo más polarizada y que este fenómeno ha crecido significativamente. En este aspecto, señala que la polarización “es capaz de transformar un desacuerdo democrático en una ruptura política”, lo que pone en riesgo la estabilidad al no procesarse de manera adecuada para alcanzar una resolución.
En cuanto a la inteligencia artificial y las redes sociales, detalla que estas “reconfiguran la esfera de deliberación pública”, ya que han generado un cambio en “quién habla, cómo circula la información y cómo se forman las opiniones”, lo que ha provocado una mayor fragmentación de la información, mezclada con desinformación que se propaga con mayor velocidad.
Sobre el crimen organizado, indica que no solo representa una amenaza desde la perspectiva de la seguridad, sino que también distorsiona la competencia política, al mismo tiempo que debilita el Estado democrático. En este aspecto, resalta que las organizaciones ilícitas usan la fuerza para influir en procesos electorales y decisiones políticas. También destaca que las personas que se sienten inseguras tienden a estar menos satisfechas con la democracia.
Acerca de la migración y la movilidad humana, Fernández indica que esta “reconfigura identidades, pertenencias y dinámicas de inclusión y exclusión en el espacio político”. Sobre este aspecto también señala que el 51.4% de las personas de la región cree que la llegada de migrantes es perjudicial para sus países.
Por último, indica que la crisis planetaria provocada por el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación también genera disputas para la democracia, ya que la gobernanza de los recursos naturales pone a prueba la capacidad del modelo democrático para equilibrar intereses privados, derechos colectivos y sostenibilidad, así como el bienestar de los habitantes.
Deudas pendientes
Además de destacar estas “presiones”, el informe también hace énfasis en algunas “deudas pendientes” del modelo democrático en la región, entre las que sobresale la desigualdad económica, que se traduce en una distribución desigual de los recursos.
Según indica, el 70% de la población de la región apoya políticas que reduzcan la desigualdad, ya que considera que es un problema para la sociedad. No obstante, los sistemas fiscales y las políticas públicas no logran reflejar mejoras sustanciales en este aspecto.
Otro aspecto que detalla es que, aunque la inclusión política ha mejorado, la democracia aún no refleja plenamente la diversidad de la región. Aquí se advierte que, aunque se ha observado un importante aumento de la participación femenina en las últimas décadas en materia política, la región aún no alcanza la paridad de género dentro de estos espacios.
También resalta el constante debilitamiento de las instituciones de representación ciudadana, como los partidos políticos. Según el informe, solamente un porcentaje mínimo de la población de los países de la región “se identifica” con algún partido político.
Finalmente, hace énfasis en la corrupción, un problema estructural de la región. El informe indica que este problema “erosiona la confianza, reduce el apoyo democrático y debilita la participación ciudadana”.
El documento indica que la percepción de los habitantes de los diferentes países de la región con relación al modelo democrático en cada uno de sus países es negativa. El resultado de la medición indica que el 64% de las personas se siente insatisfecha, mientras que el 70% tiene la percepción de que dentro del modelo democrático solamente se beneficia a unos pocos.
Apoyo a regímenes autoritarios
Según indica Michelle Muschett, directora regional del PNUD para América Latina y el Caribe, “cada vez más crece el número de personas que están anuentes a apoyar un régimen autoritario si resuelve sus problemas”. Esto deriva de problemas como la violencia generada principalmente por el crimen organizado, que forma parte de las presiones detectadas y que se expande cada vez más en la región.
Muschett indica que “el hecho de que la democracia haya perdurado no garantiza la sostenibilidad de la democracia”, ya que aún existe el riesgo de que también pueda sufrir retrocesos.
También enfatiza que “la alternativa no es reemplazar la democracia, sino encontrar mecanismos para protegerla y renovarla, y realizar mejoras para que los sistemas democráticos sean más transparentes y representativos”. Además, indica que es muy importante canalizar las demandas de la ciudadanía, al mismo tiempo que se brindan resultados concretos y tangibles para el desarrollo humano.
Esta situación representa un “desafío histórico” sobre la capacidad para transformar estas presiones y lograr el desarrollo de la región, así como generar mejores oportunidades para los habitantes, afirma Muschett.
Recomendaciones
Según el PNUD, este desafío no se agota “en defender el statu quo democrático”, sino en renovar la democracia para enfrentar tanto las deudas históricas como los retos emergentes.
En este sentido, se recomienda renovar los vínculos entre la democracia, el desarrollo humano y el Estado. Sobre la democracia, establece que se debe asegurar la integridad de la competencia política y reconstruir la capacidad de la democracia para representar a la ciudadanía y procesar el conflicto. En cuanto al desarrollo humano, propone generar resultados tangibles y resilientes que fortalezcan la legitimidad democrática y amplíen la capacidad de acción de las personas. Finalmente, propone la construcción de un Estado para la democracia y el desarrollo, al mismo tiempo que fortalecer su capacidad para ejercer autoridad, implementar decisiones y limitar la captura de sus instituciones en todo el territorio.



