Carolina Escobar Sarti

Doctora en Sociología y Ciencias Políticas de la Universidad de Salamanca. Escritora, profesora universitaria, defensora de DDHH por la niñez, adolescencia y juventud, especialmente por las niñas

NOTAS DE Carolina Escobar Sarti

Los presos políticos son siempre víctimas de una violación de su libertad de expresión y pensamiento.
Hay que alimentar la esperanza sin dejar de hacer camino, porque la diferencia entre caer o alejarnos del abismo es la de un empujón o un paso hacia la democracia.
Muchos estamos cansados de tanta corrupción y maldad, de tanto infierno.
Hay gente que se vende por 30 monedas, aunque tenga que traicionar a su mismo Dios.
El paro sigue, dicen las autoridades ancestrales, hasta que se vayan los corruptos. Que así sea.
En este paro nacional, los pueblos originarios se han convertido en el actor político más importante.
Se han ido cerrando los espacios para las mujeres que imparten, defienden, promueven y denuncian la violencia contra ellas u otras.
Todos tratando de dejarle al segundo Arévalo un país en los huesos, porque para ellos el pueblo de Guatemala no importa.
Sabemos jugar en la cancha sin violencia, pero las amenazas son muchas y constantes.
Si un fiscal general usa las leyes para abusar de sus funciones ¿no está acaso contraviniendo la propia naturaleza de su cargo?