Editorial
NOTAS DE Editorial
Aún hay tiempo para un giro estratégico en el tema carretero, pero este debe incluir destituciones, denuncias, diálogo y la aprobación inminente de leyes como la de infraestructura o la de contrataciones. Todo lo demás es agujero.
Los planes de creación de empleos en la provincia, ampliación de oportunidades de educación para jóvenes y capacitación productiva para mujeres, tan vociferados en la campaña del partido Vamos, se quedaron varados, entre una amplia gama de excusas y endoso de culpas.
Las salas de espera y salida de pasajeros lucen deterioradas, como si no fueran la puerta de entrada a un país lleno de riquezas culturales, naturales e históricas.
El hartazgo ciudadano crea riesgos de caer en precipicios de populismos y demagogias aún peores, así lo exhiben las elecciones previas en este país y en otros.
No se puede concebir un horizonte de competitividad sin tecnología ni interconexión digital, para lo cual la electricidad es fundamental, incluso para recargar un teléfono móvil.
Se necesitan maestros, dirigentes, supervisores y autoridades ministeriales que antepongan el futuro del país a cualquier otro interés politiquero, porque, de ser así, significa que tampoco han aprendido la lección.
El MP es autónomo y tiene la potestad exclusiva de la persecución penal. Por ello debe tener mucho cuidado en sus solicitudes, por los efectos colaterales que puedan desencadenar, no solo en el caso La Línea, sino en todo el andamiaje que sostiene la figura de colaborador eficaz para cualquier otro proceso.
Cuando ya restan 570 días para que el presidente Alejandro Giammattei Falla entregue el cargo, 367 para las elecciones generales y apenas 211 para la convocatoria, es difícil esperar un cambio ostensible en cuanto al manejo de la seguridad.
A nadie se le ocurrió crear plataformas o romper arriates para desviar los vehículos en dirección contraria o bloquear el tránsito desde kilómetros antes.
Se prefirió atender a una narrativa populista y plagada de falacias, así como de amenazas, que solo beneficia a cierto grupo de transportistas que gusta de tener ganancias, mas no obligaciones.