La sentencia bloquea una herramienta clave que Trump había utilizado para imponer su agenda económica y diplomática.
El máximo tribunal, de mayoría conservadora, decidió por seis votos contra tres que la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) “no autoriza al presidente a imponer aranceles”.
Esta decisión se refiere a los derechos de aduana presentados como “recíprocos” por Trump, pero no a los aplicados a sectores específicos como automóviles, acero o aluminio.
Trump empezó a usar los aranceles durante su primer mandato (2017-2021) como palanca de presión y negociación. Al volver al poder en enero del 2025, anunció de inmediato que utilizaría la IEEPA para imponer nuevos gravámenes a prácticamente todos los socios comerciales de Estados Unidos.
Además de tributos por motivos comerciales, Trump impuso tarifas aduaneras especiales a socios importantes como México, Canadá y China, en respuesta a los flujos de drogas ilícitas y la inmigración.
“Si el Congreso hubiera tenido la intención de otorgar el poder distinto y extraordinario de imponer aranceles” mediante la IEEPA, “lo habría hecho de forma expresa, como lo ha hecho de manera sistemática en otros estatutos arancelarios”, señaló la Corte.
La resolución confirma fallos previos de tribunales inferiores, según los cuales los aranceles impuestos por Trump en virtud de la IEEPA eran ilegales.
Un tribunal comercial de primera instancia había determinado en mayo que el mandatario se extralimitó con tributos generalizados y bloqueó que la mayoría de estos entraran en vigor, aunque el resultado quedó en suspenso por una apelación del gobierno.
La palabra favorita de Trump
Trump declaró el 19 de febrero, durante un mitin en Georgia, que “arancel” es su palabra favorita y defendió los supuestos logros financieros de su política comercial.
“Siempre digo que mi palabra favorita en el diccionario es ‘arancel’. Me metí en problemas por decirlo, pero es mi quinta palabra favorita”, expresó al subir al escenario, rodeado de dirigentes republicanos locales y algunos cientos de simpatizantes en una fábrica de acero.
Durante el discurso, sostuvo que sus aranceles globales beneficiaron a la industria local, afirmando que plantas industriales de distintos estados recibieron grandes pedidos de productos como neumáticos, como no sucedía desde el 2014.
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Trump repitió, como en otros mítines realizados en Iowa y Pensilvania, frases sobre una supuesta baja histórica en el precio de las medicinas, el alquiler de vivienda y productos de primera necesidad.
Aunque sostuvo que los aranceles atrajeron empleos, durante su primer año de gobierno el déficit comercial alcanzó un récord, con la pérdida de 80 mil empleos en el sector manufacturero, según cifras oficiales.
“Tengo derecho a imponer aranceles por motivos de seguridad nacional. Países que nos han estafado durante años”, gritó el mandatario.
*Con información de AFP y EFE



