Guatemala

Embajador de México, Romeo Ruiz Armento, termina su gestión en Guatemala y hace un repaso de la relación comercial, migración y narcotráfico

Después de casi siete años al frente de la Embajada de México en Guatemala, Romeo Ruiz Armento concluye la gestión más larga en la historia bilateral entre ambos países y asegura que la relación “se ha fortalecido” en el plano político, cultural y comercial.

El embajador de México, Romeo Ruiz Armento, regreso a su país después de casi siete años de gestión en la embajada mexicana acreditada en Guatemala. (Foto Prensa Libre: Embajada de México).

Después de casi siete años de gestión en Guatemala, el embajador de México, Romeo Ruiz Armento, regresó a su país luego de la designación de una nueva embajadora por parte de la presidenta, Claudia Sheinbaum.

En una amplia conversación con Prensa Libre, el embajador mexicano hizo un balance del tiempo que estuvo al frente de la delegación diplomática mexicana, destacando que su gestión fue la más larga en la historia de las relaciones bilaterales entre ambos países.

A lo largo de la entrevista, el diplomático chiapaneco, de 85 años y con raíces familiares guatemaltecas por parte de su bisabuelo, repasa los logros de su administración y destaca el fortalecimiento de los lazos culturales a través de iniciativas innovadoras, como la “Carpa Cultural Itinerante”, con muestras de arte de los artistas mexicanos Frida Kahlo y Diego Rivera. Además, resalta que su primera entrevista, cuando tomó el cargo de embajador en Guatemala, y la última antes de regresar México, fue con este medio.

Designado directamente por el expresidente Andrés Manuel López Obrador, Ruiz Armento rompió con una tradición de tres décadas de embajadores de carrera para convertirse en un “embajador político”, lo que, según él mismo explica, le permitió imprimir un sello particular durante su paso por Guatemala.

Con una mirada que va más allá de lo institucional, Ruiz Armento abordó temas complejos, y los desafíos compartidos entre ambos países, como el narcotráfico, el contrabando y la migración. También destacó la “hermandad” existente entre ambos países, que, a su juicio, define a la perfección la relación entre Guatemala y México por encima de cualquier gobierno.

Desde su gusto por la cocina cobanera hasta la frustrada propuesta de extender el paso del Tren Maya por Petén, que afirma fue rechazada por el expresidente Alejandro Giammattei, el embajador entrelaza su gestión con un profundo afecto por el país, al que promete regresar “muchas veces” y al que desea ver pronto gobernado por una mujer.

¿Cuáles considera que han sido los aspectos más importantes de la relación bilateral entre Guatemala y México durante su desempeño como embajador?

Me siento muy satisfecho, porque han sido más de seis años, casi siete, en que yo he estado acá y creo que hay pruebas contundentes de que la relación entre México y Guatemala se ha fortalecido. López Obrador —el expresidente— se entrevistó cuatro veces con el expresidente —Alejandro— Giammattei. Con el presidente —Bernardo— Arévalo, López Obrador se reunió cinco veces. Entonces, estas cifras, cuando uno ve los antecedentes, en este tiempo nunca había habido tantos intercambios de relaciones entre ambos países, lo que ha sido muy importante.

¿Cómo considera que deja en su gestión las relaciones con Guatemala y cuáles han sido los aspectos más importantes de su paso por la diplomacia en nuestro país?

Yo soy el primer embajador que rompe con esa tradición y soy el primero en más de 30 años que soy lo que se llama “un embajador político”. Lo que a mí me interesaba lo logré también, hacer una actividad durante más de seis años de carácter cultural y de intercambio intenso en esta materia con Guatemala. Nunca se había realizado una actividad como fue para mí la creación de la carpa cultural de la Embajada de México. Lo que hice fue que esto irradiara en la provincia guatemalteca y llevar estas actividades culturales itinerantes por todo Guatemala fue una enorme satisfacción para mí, y lo otro fue traer a la capital, sobre todo a los niños y a los jóvenes de comunidades apartadas de Guatemala, a que vieran la exposición, muchos que ni siquiera conocían la capital de su país.

¿Cómo ha sido el trabajo conjunto entre México y Guatemala para combatir problemas como el narcotráfico durante su gestión como embajador?

Abordemos el tema del narcotráfico, doloroso, tanto para Guatemala como para México, pero nosotros, tanto México como Guatemala, somos víctimas de un problema de drogas que ni se originan en México ni en Guatemala, el problema está en el vecino del norte —Estados Unidos—. Ni los jóvenes ni los adultos de México y Guatemala son altos consumidores de droga. Entonces nosotros tenemos, ambos países, que enfrentar problemas que no se originan en nuestros países y que, para que tengan una solución de fondo, necesita haber un cambio de política allá, donde está el gran mercado de consumo de drogas.

Sobre la colaboración para el combate de las drogas entre ambos países, ¿qué opina?

Muy estrecha, hay órganos del gobierno de Guatemala y México en una comunicación constante. Sí, indiscutiblemente se ha incrementado y se han aumentado los esfuerzos entre ambos países para poder combatir este problema. Han aumentado —los esfuerzos—, pero el problema es que también ha aumentado el consumo allá —Estados Unidos—.

En cuanto al problema del contrabando de mercaderías entre ambos países, ¿cómo observa la situación? ¿considera que habrá algún tipo de solución en el futuro?

El contrabando entre México y Guatemala es desde que existen las relaciones entre ambos países. El contrabando está muy por encima del gobierno de Guatemala y de México. No habrá para mí, cuando menos en este tiempo ni en tiempos futuros, un sistema aduanal, sistema policíaco, sistema administrativo, que pueda detener este intercambio de mercancías entre México y Guatemala, está muy por encima de los gobiernos. En cuanto a solución, —será— en el momento, y te hablo de tu país, en que seamos más abiertos y signar documentos para fortalecer nuestra vida comercial productiva y económica entre los dos países, donde haya menos burocracia. Esto puede ser una de las alternativas.

En cuanto a la migración irregular, ¿Qué estrategias se han tomado junto con Guatemala en este tema?

La migración no es un tema que estructuralmente como gobierno corresponda a la Secretaría de Relaciones Exteriores —de México—, precisando porque lo veo desde el punto de vista institucional, pero sí te puedo opinar sobre esto de la migración. Mil kilómetros de frontera entre México y Guatemala… hay una gran franja en esos mil kilómetros, cotidianamente, que están pasando por el río Suchiate, por el río Usumacinta, decenas de familias. Es un problema migratorio, si lo quieres ver así. ¿Pero cuántos agentes de migración necesitaría Guatemala y México para poner orden ahí? Imposible, hombre.

En el tema comercial, ¿Qué ha sido lo más importante durante su gestión?

Un crecimiento importante. Todo el comercio entre México y Guatemala ha fluido y seguirá fluyendo con normas y también, como te decía al principio, con normas o sin normas. No hay que olvidar que hay una tradición milenaria en una cultura como la maya que está allá —en México— y está acá. Entonces, eso también ha influido positivamente en las relaciones comerciales entre los dos países.

¿Cuál es su aporte a las relaciones bilaterales y cómo deja las funciones diplomáticas de la Embajada de México en Guatemala?

Cuando yo vine acá me di cuenta de esto, yo sí luché para que hubiera oficinas del consulado y lo logré con su gobierno, creamos un consulado en Petén. Fortalecimos el consulado en Quetzaltenango, el de Tecún Umán, que ya existía, y también creé otro consulado en Antigua Guatemala. Entonces, para mí también es motivo de satisfacción que ahora México en Guatemala ocupa el primer lugar en toda América Latina de oficinas consulares.

Usted destaca mucho el área de Petén, ¿Qué cree que se debe tomar en cuenta para sacar adelante al departamento y a toda la zona?

Mira, yo participé, fui mensajero del presidente López Obrador de la obra del Tren Maya. Una gran tristeza. El presidente López Obrador le propuso al presidente Giammattei que el Tren Maya pasara en la línea divisoria de Petén entre México y Guatemala, y el presidente de Guatemala no lo aceptó. ¿Qué hay que hacer para oxigenar el Petén? Vías de comunicación y de desarrollo, y sobre todo el ferrocarril. En el momento en que haya una política definida de comunicación por ferrocarril y que, desde aquí en el centro del país, haya un ferrocarril que vaya a la frontera y engarzarla con el ferrocarril de México, sería para mí un detonador de desarrollo económico y una gran obra del siglo XXI para Guatemala.

¿Qué le gustaría ver en un futuro para Guatemala?

Que pronto haya una presidenta mujer en Guatemala. Esa es una... aquí está la fruta madura para que venga una mujer, que siento que ya hay muchas mujeres acá en el lado político, del lado comercial, del lado diplomático. Ya está la fruta madura para que haya una presidenta.

En el ámbito personal, ¿qué es lo mejor que se lleva de Guatemala?

Cinco kilos, cinco kilos más de peso —sonríe—, tengo debilidad por la comida de Cobán. El Kaq’ik es de lo mejor, la zona —Alta Verapaz—. La zona de Petén para mí es la Guatemala del siglo XXI. La gente de Guatemala.

¿Va hacia otro cargo en México o se retira de la vida política y diplomática? ¿Regresaría a Guatemala?

Voy a la vida rural, de donde vengo. Soy de un pueblo aquí en la frontera que se llama Tuxlache —Chiapas—. Claro, voy a regresar muchísimas veces, ahora con más libertad, ya sin las limitaciones que tiene el cargo.

ESCRITO POR:

Periodista de Prensa Libre especializado en temas políticos y electorales. 
Con experiencia periodística de 20 años en medios escritos, televisivos y radiales.

Carlos Gómez

Periodista de Prensa Libre especializado en temas políticos y electorales. Con experiencia periodística de 20 años en medios escritos, televisivos y radiales.