Nuevo presidente del Cacif advierte baja competitividad del país y pide acelerar reformas e inversión
El sector privado organizado definió una serie de prioridades en las que se incluye el avance de la agenda legislativa, las nuevas designaciones en instituciones al concluir los mandatos, la preparación de las elecciones generales del 2027, así como las proyecciones económicas.
El nuevo presidente del Cacif, Carlos Roberto Arias Bouscayrol, expone la agenda del sector privado para fortalecer la economía de Guatemala. (Foto Prensa Libre: Juan Diego González)
Carlos Roberto Arias Bouscayrol asumió el pasado lunes 13 de abril la presidencia del Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras (Cacif) y brindó a Prensa Libre una visión sobre varios temas de país.
Urgieron el avance de la agenda legislativa en leyes como la Portuaria y la de Lavado de Dinero, que están en discusión en el Congreso de la República; la designación de nuevas autoridades en el Ministerio Público, la Contraloría General de Cuentas, el Banco de Guatemala y la Superintendencia de Bancos; los nuevos magistrados del Tribunal Supremo Electoral; el desempeño de indicadores económicos y el rol que tienen las remesas familiares, así como temas de infraestructura y clima de negocios, los cuales fueron ampliamente desarrollados.
Arias Bouscayrol es vicepresidente de la Asociación Guatemalteca de Exportadores (Agexport) y asumió la dirección del sector privado organizado en medio de una crisis geopolítica internacional por el alza de materias primas. Hasta enero último fue representante ante la Junta Monetaria.
En términos generales, ¿cuál es su programa para desarrollar?
El Cacif, como ustedes saben, aglutina a más de 125 mil empresas que son micro, pequeñas, medianas y grandes. Representamos los intereses de ocho cámaras y lo que estamos llamados a hacer es coordinar los esfuerzos del sector privado y ser la voz oficial del sector privado.
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Coordinamos entidades que no necesariamente son parte del Cacif, pero lo que estamos haciendo es trabajar en uno solo para fortalecer los esfuerzos del sector privado.
Entonces, uno de los principales retos siempre es trabajar muy duro para que esa coordinación funcione en las prioridades que son nacionales y del desarrollo del país. Lo más importante que nos toca hacer es defender el sistema de libre empresa, los valores republicanos y la propiedad privada.
Nos toca enfocarnos en el crecimiento económico y acelerar ese crecimiento económico. Y, para eso, crear las condiciones y defender las condiciones de competitividad para poder triunfar. Es que realmente no importa si está hablando de una empresa grande que necesita exportar o de una empresa pequeña que necesita mover sus productos de una parte del país a otra.
En ese programa, ¿cuáles son algunas de las condiciones claves?
Al final, los retos de competitividad son de lo más importante para nosotros. Pero, a eso, aunado, están los procesos legales de las leyes que consideramos que son esenciales para que el país siga moviéndose adelante.
Ahora tenemos un par de esas leyes muy importantes en el Congreso de la República, que es la Ley de Puertos, que hemos venido trabajándola desde hace casi un año. Hemos creado consensos, trabajando con el Congreso, con el Ejecutivo y entre los usuarios, por lo que hay una mesa importante para poder discutir todos estos temas y esperamos tener pronto la aprobación final.
Al igual, estamos atentos a la Ley de Lavado de Dinero, que creemos que es absolutamente crítica para el país. Es decir, Guatemala no se puede dar el lujo de caer en la lista gris, en donde todo lo que tenga que ver con financiamiento, temas bancarios y del Fondo Monetario Internacional, así como toda la reputación de Guatemala en el exterior, se vería afectadísima.
Estas dos leyes están ya en el Congreso. Estamos trabajando de la mano de los diputados y tratando de sacar esto adelante. Es decir, la agenda del Cacif siempre es muy dinámica, siempre es nutrida, pero lo que más nos interesa es que las condiciones para que las empresas prosperen en el país sean óptimas.
¿Cuál es la propuesta en concreto que trae?
El reto aquí es, primero, también terminar los procesos institucionales, los que se llaman de segundo piso. Hace falta todavía el proceso del Ministerio Público.
Y hay otros procesos que para nosotros son muy importantes, como el tema de la presidencia del Banco de Guatemala y la Superintendencia de Bancos. Está también la Contraloría General de Cuentas. O sea, hay todavía trabajo que hacer en estos temas.
Estamos atentos a la Ley de Lavado de Dinero, que creemos que es absolutamente crítica para el país. Es decir, Guatemala no se puede dar el lujo de caer en la lista gris, en donde todo lo que tenga que ver con financiamiento, temas bancarios y del Fondo Monetario Internacional.
Lo que hemos buscado nosotros es que lleguen a estas instancias los mejores candidatos posibles, la gente más preparada posible, que se respeten los plazos constitucionales, los tiempos y que se defienda la institucionalidad a toda costa. Eso es lo que hemos querido y seguimos trabajando para poder hacer.
Tenemos el tema de la agenda legislativa, pero también estamos trabajando con el Ejecutivo en lograr que muchos de los objetivos de digitalización del Estado, mejoramiento de procesos y toda la parte tramitológica del Estado operen y funcionen mejor.
Y no digamos los retos en infraestructura, en donde estamos tremendamente preocupados de que se nos está pasando el tiempo y seguimos sin poder ver que la Dirección de Infraestructura Vial Prioritaria (Dipp) funcione; los proyectos de infraestructura prioritaria están parados y queremos que esto camine. Estamos tratando también de apoyar que la ley de APP funcione correctamente y que los proyectos que están ahí puedan avanzar.
Hay mucho trabajo que estamos haciendo para habilitar infraestructura, para dar las condiciones que sabemos que son tan necesarias para el país.

¿Cuáles son los retos para la economía guatemalteca?
El crecimiento económico de 3.5% a 4% es un crecimiento económico que ha sido envidiable para otros países de la región, pero que no es suficiente para que Guatemala salga adelante y saque adelante a su población.
Tenemos que acelerar ese crecimiento económico. Para hacer eso, lo que necesitamos es competitividad, defenderla a capa y espada. Los costos para producir en Guatemala deben ser los menores posibles y tenemos que defender la inversión, la atracción de inversión, ya sea nacional o extranjera.
Un ejemplo sencillo: si yo soy dueño de tres farmacias y quiero abrir la cuarta, ¿qué me motiva o qué me detiene? Pues me motivan los costos, me detiene el mercado. Si la gente tiene plata o no tiene plata, si hay oportunidades, si logro o no ser competitivo. Esas son las cosas que se viven a lo largo y ancho del sector empresarial organizado.
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Entonces, la competitividad es absolutamente clave.
Otro ejemplo es que Guatemala maneja más o menos el 1.5% del PIB en inversión extranjera directa. Hay países vecinos como República Dominicana, que han manejado el 7%, y Costa Rica, el 5%.
Eso es lo que es absolutamente necesario, porque Guatemala tiene ahora una deuda con los migrantes con el tema de las remesas, pero no podemos ser un país que depende únicamente del trabajo de los migrantes en el exterior y tenemos que crear las condiciones para que esto se preserve.
En este momento, ¿hay condiciones de una aceleración productiva?
Los exportadores pensamos que para el 2035 podríamos casi que duplicar las exportaciones. Bueno, sin infraestructura portuaria no lo podríamos hacer. La posición geográfica de Guatemala, las condiciones macroeconómicas, de pronto nos permitirían la inversión para hacerlo, pero no está todavía.
No está la ley, no están las carreteras, y falta. Ese es el trabajo de picar piedra todos los días para lograr que en el largo plazo se den esas condiciones. Lo que vemos es el potencial, Guatemala lo tiene, su gente.
Guatemala tiene gente extraordinaria. Y lo que tenemos, lo que nos hace falta es la inversión productiva que ponga a trabajar más gente, que formalice, más empresas. Estamos en esa lucha, pero digamos que las condiciones son las que tenemos que crear, porque realmente la oportunidad está ahí, y en eso estamos.
Es decir, en esa lucha de crear las condiciones, en esa lucha de velar, porque desde el empresario más pequeño hasta el más grande puedan incrementar sus ventas, incrementar utilidades y poder reinvertir.
¿Por qué estamos en deuda con los migrantes?
Nosotros —y un gran amigo dice que Guatemala, más que un problema de pobreza, tiene un problema de riqueza—. Tenemos que crear más riqueza. ¿Quiénes nos han enseñado cómo se crean excedentes? los migrantes. Los migrantes que viven en Estados Unidos y mandan sus excedentes a Guatemala, y esos excedentes superan US$25 mil millones.
Esos US$25 mil millones, que al final nos ayudan aquí en Guatemala a crear consumo y otras cosas. En las condiciones correctas, los guatemaltecos podemos generar muchos excedentes. Ahora, en las condiciones incorrectas, eso se detiene, y veíamos unos datos en donde en Guatemala la productividad no ha mejorado en los últimos 10 años.
El crecimiento económico de 3.5% a 4% es un crecimiento económico que ha sido envidiable para otros países de la región, pero que no es suficiente para que Guatemala salga adelante y saque adelante a su población.
Por ejemplo, algunos estudios que nos presentaron a nosotros indican que la productividad en Guatemala es de las más bajas de Latinoamérica. Un trabajador guatemalteco en Estados Unidos es cinco veces más productivo que un trabajador en Guatemala.
Esa es una tremenda oportunidad. Si nosotros lográramos dar las condiciones de inversión, de infraestructura, de condiciones económicas para que la prosperidad tome su curso, yo confío en el ingenio guatemalteco, en el ingenio de los empresarios, que sabrán cómo ser más productivos. Pero tenemos en Guatemala ciertos temas que tenemos que trabajar todos juntos, y eso es lo que se hablaba de las condiciones.
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Y los migrantes lo que nos han dado es una gran lección en lo que es el sistema que permite esa prosperidad. En Guatemala nos hace falta la flexibilidad laboral que tenemos en Estados Unidos.
Si usted habla con un migrante, lo más probable es que haya tenido en algún momento de su carrera uno, dos o tres empleos. Ese tipo de cosas no se pueden hacer en Guatemala. Hay una serie de cosas y de cambios que vamos a tener que propiciar todos juntos, porque hay que transformar a este país para que entonces, al final, nos venga la prosperidad que estamos todos buscando.
Y que en su futuro podamos también ya no depender de esas remesas que están viniendo el día de hoy.
¿Qué riesgos ve a ese respecto?
Me preocupa mucho la competitividad de los bienes transables. ¿Y qué quiere decir bienes transables? Es la producción nacional. La producción nacional está dejando de ser competitiva. No nos podemos convertir únicamente en un país que importa y un país que vende servicios. Tenemos que ser un país que puede producir, que genera producción en el agro y en la industria, en donde verdaderamente podamos triunfar como país.
En este momento, ¿hay condiciones de una aceleración productiva?
Los exportadores pensamos que para el 2035 podríamos casi que duplicar las exportaciones.
Bueno, sin infraestructura portuaria no lo podríamos hacer. La posición geográfica de Guatemala, las condiciones macroeconómicas, de pronto nos permitirían la inversión para hacerlo, pero no está todavía.
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No está la ley, no están las carreteras, y falta. Ese es el trabajo de picar piedra todos los días para lograr que en el largo plazo se den esas condiciones. Lo que vemos es el potencial: Guatemala lo tiene, su gente.
Guatemala tiene extraordinaria gente. Y lo que tenemos, lo que nos hace falta es la inversión productiva que ponga a trabajar más gente, que formalice más empresas. Estamos en esa lucha, pero digamos que las condiciones son las que tenemos que crear, porque realmente la oportunidad está ahí, y en eso estamos.
Es decir, en esa lucha de crear las condiciones, en esa lucha de velar porque desde el empresario más pequeño hasta el más grande puedan incrementar sus ventas, incrementar utilidades y poder reinvertir.
¿Cómo analiza los indicadores macroeconómicos?
La macroeconomía de Guatemala sigue siendo resiliente, sigue siendo estable.
Cuando me hablaba del crecimiento económico que el banco estaba proyectando, anticipó que tendremos una inflación controlada durante el año; eso es algo importante. Las expectativas de inflación están controladas.
Lo que tenemos es que la macroeconomía nos permite tener, digámoslo así, una base sólida sobre la cual construir prosperidad. Ahora, la macro no es lo único que se necesita. Y entonces ahí es donde nos tenemos que encajar a la microeconomía, a trabajar con los sectores.
En Guatemala sí hay sectores que están, aunque la macroeconomía habla de una estabilidad positiva, hay sectores que sí tienen muchos retos. Es ahí en donde tienen el agua al cuello, en donde los costos han subido.
Un ejemplo: un empresario del sector de banano me explicaba que una caja de banano puesta en la finca cuesta US$6. Esa misma caja puesta en el puerto cuesta US$10. El 40% del valor de la caja son costos relacionados con llevar la caja de banano de la finca al puerto.
¿Cómo puede ser eso competitivo? Entonces sí tenemos una serie de retos, una serie de costos, una serie de restricciones. Nos cuesta la tramitología, nos cuesta dinero no poder arrancar negocios, nos cuesta dinero cuando las cosas se traban en un ministerio. Y ese es el trabajo del día a día que tenemos que hacer.
Eso es lo que hacen las cámaras, eso es lo que hacemos en el Cacif, y muchas veces no se entiende qué es lo que hacemos ni qué defendemos.
Pero nosotros no defendemos a unos pocos, defendemos el aparato productivo completo del país, sean o no sean miembros del Cacif. Y esa es una parte que es bien importante poder explicar, porque esta economía tiene potencial. Lo que nos hace falta es apretar las tuercas de un montón de puntos para maximizar esos réditos en el futuro.
¿Cómo analiza el nuevo Tribunal Supremo Electoral, que tomó posesión hace unas semanas?
Para nosotros es una de las instituciones de mucha importancia. Quisiéramos ver que las personas que están integrando ahora las diferentes instancias legales del país hagan su trabajo, se pongan la camisola, que se olviden de cómo llegaron al puesto en el que están y se finquen en lo que toca hacer, que se den cuenta de que lo que están reflejando es su capacidad personal para sacar a Guatemala adelante.
Nadie se va a recordar quién llegó, por dónde y cómo llegó; lo que se va a recordar es si fue alguien que contribuyó a construir una mejor Guatemala o no. Entonces, nuestra esperanza es que la gente que está asumiendo, que tiene esa valentía de asumir, ahora se ponga la camisola de Guatemala y se fije en lo que tenemos que hacer. Y el proceso de elecciones es un proceso clave, y esperamos que el Tribunal Supremo Electoral haga su trabajo.

¿Cómo analiza el clima de negocios y la política arancelaria?
La incertidumbre global es verdaderamente algo que ya se volvió una constante.
Sabemos que hay vaivenes importantes, tenemos un conflicto que está sucediendo y que está afectando los precios internacionales del petróleo, sigue habiendo falta de claridad en cómo vamos a quedar con los temas arancelarios. Sabemos que tenemos vientos en contra que no podemos descartar, tenemos mercados que están convulsos por tantos cambios.
Entonces, lo que nos toca ahorita hacer es trabajar en los fundamentos, en qué sí podemos controlar, y lo que podemos controlar es la forma de operar dentro del país, cómo administramos nosotros la actuación pública internamente para facilitar que los negocios se hagan y sean prósperos. Y en eso es donde sí podemos trabajar y estamos trabajando. Las externalidades las tendremos que manejar como vengan, claramente existen.
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No es un momento fácil en el mundo y lo que tenemos que estar es con mucha fortaleza y muy listos para enfrentar crisis.
Ahora, como todo, las crisis traen oportunidades y en ese momento Guatemala lo que tiene que hacer es enfocarse en el cumplimiento legal, en servir correctamente a nuestros clientes nacionales o internacionales y lograr que la confianza en el sistema productivo nacional sea suficiente para que nuestros clientes consuman más y abramos mercados con estas capacidades. No vamos a poder controlar el mundo, pero sí podemos controlar mejor lo que nos pasa en Guatemala.
¿Percibe algún ciclo recesivo o de contracción económica para Guatemala ante el tema externo?
Yo no lo veo, no lo veo a corto plazo. Y, bueno, al final no hay peor cosa que tratar de predecir la economía cuando ya sabemos que hay tantas cosas que no dependen de nosotros.
Creo que Guatemala tiene un aparato productivo resiliente, tiene empresarios que sudan la camisola. Yo lo decía, realmente el empresario que se levanta y que arriesga su capital para generar empleo es un héroe; son verdaderos héroes de la patria las personas que deciden arriesgar su capital para generar empleo y para generar prosperidad.
Y lo que yo veo es un empresariado que entiende que los vaivenes hay que atajarlos, y lo que nos toca como sector privado es trabajar para que los retos que tienen nuestros empresarios los podamos navegar, trabajar y eliminar la mayor cantidad que podamos.
De eso se trata la gremialidad, de ponernos la camisola conjunta de Guatemala y trabajar por esos retos, porque los empresarios tienen que dedicarse a su negocio, no hay de otra. Y nos toca en la gremialidad ponernos enfrente de los temas y tratar de trabajar con el Gobierno para que se resuelvan las cosas de la mejor manera posible.
En el tema de infraestructura, ¿cuáles son las obras claves que podrían concretarse?
Considero que hay varios estudios que ya nos han dicho claramente que necesitamos la interconexión de puerto a puerto, de frontera a frontera, los anillos regionales y metropolitanos.
Esas infraestructuras claves lo que van a brindar es conectividad, la mejora y el crecimiento de Puerto Quetzal. El posible crecimiento de Puerto Barrios y del puerto Santo Tomás también tiene capacidad de crecer; o sea, hay infraestructura clave que relativamente rápido podría crecer.
Sabemos que hay vaivenes importantes, tenemos un conflicto que está sucediendo y que está afectando los precios internacionales del petróleo, sigue habiendo falta de claridad en cómo vamos a quedar con los temas arancelarios.
Creo que tenemos que enfocarnos en los proyectos rápidos que puede haber, pero también sabemos que hay procesos trabados con infraestructura y tenemos que destrabarlos.
Tenemos que trabajar juntos para resolver los temas que están bloqueando la creación de infraestructura. Aquí nos tenemos que concentrar en las cosas que ya están sobre la mesa, que ya están claras, y tenemos préstamos que están aprobados para infraestructura y todavía no se comienzan a ejecutar.
Todo eso tenemos que ver cómo lo resolvemos.
¿Cómo analiza la evolución del tipo de cambio?
Super preocupado en el tema de que Guatemala lo que está perdiendo es competitividad. Con la apreciación del tipo de cambio es lógico que suceda cuando hay mucho ingreso de remesas entrando al país y en donde la competitividad de los bienes transables es el que está poniendo en riesgo.
Conozco los mecanismos que el banco central utiliza para tratar de mantener cierta estabilidad en el tipo de cambio; son valiosos, pero creo que sí tenemos un reto importante, porque la apreciación del quetzal tiene también sus retos en un mundo en donde estamos dejando de ser competitivos.
Y lo que pasa es que lo que hay que entender es que Guatemala no existe en un vacío. Guatemala compite, y compite con todo el mundo y muy directamente con nuestros vecinos. Por eso, tenemos que cuidar mucho ese nivel de competitividad.