Antonio Mosquera Aguilar

Doctor en Dinámica Humana por la Universidad Mariano Gálvez. Asesor jurídico de los refugiados guatemaltecos en México durante el enfrentamiento armado. Profesor de Universidad Regional y Universidad Galileo.

NOTAS DE Antonio Mosquera Aguilar

Al fin de las guerras religiosas, hace 373 años, se proscribió la religión en la vida política.
Se pronostica un período turbulento por la incapacidad presidencial de dirigir los asuntos importantes del país, con posibles daños colaterales generalizados.
Las habladurías y envidia de las comparsas de pandillas tramposas buscan esconder lo innegable.
Hay salida, pero necesita una dirigencia ilustrada, inteligente, sagaz y, sobre todo, previsora. El añadido es que debe ganar las elecciones.
Con actuaciones valientes en los movimientos cívicos, no debe desdeñarse la conciencia informada de la mayoría.
No buscó el protagonismo fácil, ni la intromisión en asuntos políticos de poca monta. Sus escritos para fundamentar la actividad de protección a los derechos humanos eran motivo de atención y estudio por parte de expertos y juristas, nacionales y extranjeros.
Todavía la niñez alejada de la escuela por la pandemia, recita un poema de amor a la patria.
La parresia, o sea tener habla audaz y aparentemente ofensiva, ayuda a ocultar la corrupción en la hacienda pública. De antemano se sabe que no logrará su objetivo, pero distrae a la atención ciudadana.
Hay falta de idoneidad en los funcionarios de EUA con jurisdicción en temas del Triángulo Norte.
La huida de Afganistán demuestra la desorientación en los asuntos mundiales.