El director de la CIA viaja a Cuba mientras las reservas de combustible llegan a cero
John Ratcliffe se reunió con líderes cubanos y les dijo que su país no puede ser refugio para enemigos del hemisferio occidental.
La nación insular afronta constantes apagones energéticos, y las protestas en las calles son frecuentes. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)
El director de la Agencia Central de Inteligencia de EE. UU. (CIA), John Ratcliffe, viajó el jueves úlmo a La Habana para reunirse con altos funcionarios cubanos de seguridad e inteligencia, mientras los apagones azotaban la Isla, los manifestantes salían a las calles de la capital y el Gobierno reconocía que no tenía "reservas" para abastecer de combustible a las centrales eléctricas.
La sorpresiva aparición del máximo jefe de los servicios de inteligencia estadounidenses, una visita que Cuba afirma que fue solicitada por EE. UU., se produjo en un momento en que la Casa Blanca ha intensificado la presión sobre el gobierno comunista de Cuba.
El presidente Donald Trump ha dicho que Cuba es "la siguiente en la lista" tan pronto como termine su guerra con Irán, aunque su gobierno no ha declarado públicamente su intención de usar la fuerza militar para lograr un cambio de régimen en La Habana. En cambio, ha adoptado una política de estrangulamiento económico para intentar expulsar del poder a la actual dirigencia. El secretario estadounidense de Estado, Marco Rubio, declaró el miércoles recién pasado que su país busca un cambio en las políticas económicas de Cuba, al tiempo que reconoció el objetivo de una transición política: "No creo que podamos cambiar la trayectoria de Cuba mientras estas personas estén al mando de ese régimen".
Funcionarios del Gobierno estadounidense ya habían esbozado una posible solución similar a la impuesta en Venezuela, donde la administración existente se ha mantenido en el poder luego de la destitución del dictador Nicolás Maduro en enero pasado, en una operación militar de Washington. Sin embargo, a diferencia de Maduro, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, es considerado una figura decorativa al frente de un Partido Comunista altamente organizado y una infraestructura militar que controla todos los aspectos del poder nacional.
Trump ha endurecido progresivamente las sanciones contra Cuba, además del embargo económico impuesto hace más de seis décadas, incluida una orden ejecutiva que declara una emergencia nacional por la amenaza que, según él, representa para la seguridad nacional de EE. UU., un bloqueo naval que impide el paso de barcos que transportan petróleo a la Isla y la amenaza de sanciones secundarias contra cualquier otro país o entidad que comercie con el Gobierno cubano o con personas o empresas designadas. Tras el anuncio de Cuba sobre la visita de Ratcliffe, la CIA distribuyó un comunicado a los medios de información en el que afirmaba que se había reunido con Raúl Rodríguez Castro, nieto del expresidente Raúl Castro y líder del Partido Comunista cubano, junto con el ministro del Interior, Lázaro Álvarez Casas, y el jefe de la Inteligencia cubana.
Según el comunicado de la CIA, la misión de Ratcliffe era "transmitir personalmente el mensaje de Trump de que EE. UU. está dispuesto a abordar seriamente cuestiones económicas y de seguridad, pero solo si Cuba realiza cambios fundamentales". Según el comunicado, las conversaciones incluyeron “cooperación en materia de inteligencia, estabilidad económica y cuestiones de seguridad, todo ello en el contexto de que Cuba ya no puede ser un refugio seguro para los adversarios del hemisferio occidental”. Pero otros expertos y analistas regionales vieron un mensaje aún más inmediato en la visita de Ratcliffe.
“El director de la CIA aparece sin previo aviso. Se supone que no para dar una lección de historia y fumar un puro”, dijo un diplomático familiarizado con el asunto, quien habló bajo condición de anonimato para comentar sobre temas delicados. “Aquí existe la sensación general de que Díaz-Canel no puede permanecer mucho tiempo más en el cargo”. El comunicado cubano afirmaba que la reunión "permitió demostrar categóricamente que Cuba no constituye una amenaza para la seguridad nacional de EE. UU., ni existen razones legítimas para incluirla en la lista de países que, supuestamente, patrocinan el terrorismo".
La designación de país como organización terrorista, impuesta por primera vez en 1982, fue eliminada por la administración Obama en el 2015, reimplantada por Trump durante su primer mandato y retirada por la administración Biden al dejar el cargo, solo para ser reimplantada por Trump en uno de los primeros actos de su segunda presidencia. En una publicación en redes sociales antes de partir hacia China el martes último, Trump dijo que Cuba “es un país fallido y solo va en una dirección: ¡hacia abajo! Cuba está pidiendo ayuda, ¡y vamos a hablar!”. Tom Shannon, ex alto funcionario del Departamento de Estado con amplia experiencia en América Latina, dijo: "El hecho de que estemos llevando a cabo conversaciones a través de nuestros servicios de seguridad pone de manifiesto que nuestro propósito no es el cambio de régimen, sino la gestión del régimen".
La visita de Ratcliffe a Cuba fue el primer viaje conocido a la Isla de un jefe de la CIA desde que el director de la CIA, John Brennan, realizara un viaje secreto en el 2015, después de la histórica normalización de las relaciones entre EE. UU. y la nación caribeña anunciada por el presidente Barack Obama y el gobierno de La Habana. El Ejecutivo estadounidense nunca ha reconocido públicamente el viaje de Brennan. Aunque Rubio, quien acompañó a Trump en su visita a Pekín, afirmó que EE. UU. no ve futuro para Cuba con el régimen actual, también ha moderado su retórica grandilocuente sobre derechos humanos y democracia, y ha optado, en cambio, por criticar la incompetencia económica de La Habana.
“Es una economía rota e inoperante, imposible de cambiar. Ojalá fuera diferente”, declaró. “Les daremos una oportunidad, pero no creo que vaya a suceder”, dijo en una entrevista con Fox News. En una conferencia de prensa en La Habana el miércoles, el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, afirmó que el empeoramiento de los apagones se debía principalmente al estricto bloqueo energético que están sufriendo. El único petróleo entregado desde diciembre —un buque cisterna procedente de Rusia al que se le permitió atravesar el bloqueo estadounidense a principios de abril— ya se ha agotado, añadió.
Con el aumento de las temperaturas y la llegada del verano, afirmó, Cuba está "sin reservas", y es probable que la situación empeore. Según informes, los habaneros salieron a las calles para golpear cacerolas y prender fuego a montañas de basura que no se han recogido por falta de combustible. Una solución a los problemas económicos de Cuba, dijo Rubio, sería el regreso de los cubanos expatriados a la Isla como residentes, inversionistas o ambas cosas, en particular, los 1.3 millones de personas de ascendencia cubana en EE. UU.
“Miren, Cuba tiene importantes yacimientos minerales... y algunos de los minerales de tierras raras, algunos de los mejores del mundo”, dijo. “Obviamente, tienen una oportunidad increíble con el turismo, con la agricultura, tierras de cultivo muy fértiles. Así que Cuba no debería ser un país pobre”. Rubio señaló que Estados Unidos envió US$6 millones en ayuda humanitaria a Cuba a principios de este año, con la condición de que fuera distribuida por la Iglesia Católica. "Nos hemos ofrecido a distribuir US$100 millones" también a través de la Iglesia, pero "el régimen lo ha rechazado", afirmó.
Díaz-Canel declaró el jueves que "si el gobierno estadounidense está realmente dispuesto a proporcionar ayuda en las cantidades que ha anunciado, y en plena conformidad con las prácticas universalmente reconocidas para la ayuda humanitaria, no encontrará ni obstáculos ni ingratitud por parte de Cuba".



