Revista D
Cómo celebran en Guatemala el Día de San Cristóbal, cada 30 de julio
Viajeros, peregrinos, transportistas y conductores son los principales devotos de San Cristóbal, a quien piden, mediante su intercesión, protección durante sus trayectos y que los libre de los peligros, por lo cual cada 30 de julio celebran con júbilo el día de su patrono.
Pilotos de diferentes medios de transporte acuden a la parroquia San Cristóbal, zona 11 capitalina, para celebrar el Día de San Cristóbal, cada 30 de julio, con sus vehículos adornados con papeles de vivos colores. (Foto Prensa Libre, cortesía de Deyvid Molina).
De acuerdo con distintas tradiciones difundidas ampliamente por obras como la Leyenda dorada, del fraile dominico Jacobo de la Vorágine, que data de la segunda mitad del siglo XIII, se cuenta la historia de un hombre de gran estatura y fortaleza física, llamado Réprobo, originario de Licia, región situada en la actual Turquía, expone el antropólogo Deyvid Molina, investigador del área de Religiosidad Popular del Centro de Estudios de las Culturas de Guatemala (Ceceg).
Movido por el deseo de servir al hombre más poderoso del mundo, Réprobo emprendió una búsqueda que, finalmente, lo condujo al cristianismo. Fue un humilde ermitaño que le transmite el conocimiento sobre dicha religión y se convierte a esta, se indica en la investigación San Cristóbal: significado iconológico e iconógrafico, de María Dolores García (2000). Como parte de su servicio, se le encomendó ayudar a las personas que necesitaban cruzar un caudaloso y peligroso río. Para desempeñar esta labor, utilizaba una palmera a manera de cayado —bastón—, con el cual se apoyaba mientras transportaba a los viajeros de una orilla a otra.
La piedad popular relata que, en cierta ocasión, Réprobo cargó sobre sus hombros a un pequeño niño. Conforme avanzaban por las aguas, el peso del infante aumentaba de tal forma que el hombre exclamó: “Niño, pesas como si llevara sobre mis hombros al mundo entero”. A lo cual el niño respondió: “Y no solo al mundo, sino también a quien lo creó”, y le reveló así su verdadera identidad: era el Niño Jesús. A partir de ese encuentro, Réprobo recibió el nombre de Cristóbal, cuyo significado es “portador de Cristo”.
Posteriormente, Cristóbal llegó a Licia, en la ciudad de Samón, para dar testimonio de su fe e iniciar su predicación. El rey intenta doblegarlo con toda clase de maldades para corromperlo, pero estas fracasan. Como consecuencia, el monarca decide martirizarlo. Algunas versiones refieren que su martirio fue por decapitación durante el gobierno del emperador romano Decio, entre los años 249 y 251, mientras que otras, lo ubican en la persecución promovida por el emperador Diocleciano, a inicios del siglo IV.
En Oriente, su culto estaba atestiguado desde el siglo V en Bitinia, Asia Menor, desde donde se extendió a Constantinopla y Sicilia en el siglo VI, y por todo Occidente, en pleno siglo X.
Su culto se difundió ampliamente por toda la cristiandad y, durante la Edad Media, San Cristóbal formó parte del grupo de los Catorce Santos Auxiliadores, a quienes los fieles invocaban para obtener protección frente a enfermedades, peligros materiales y amenazas espirituales. En particular, era considerado un eficaz intercesor contra la peste bubónica, junto con otros santos como San Sebastián, San Antonio y San Roque.

Debido a la labor que desempeñaba antes de su encuentro con Cristo, se le reconoció como patrono de los viajeros y peregrinos, patronazgo que, con el paso del tiempo, se extendió también a los conductores de automóviles y transportistas.
San Cristóbal se convirtió en la Edad Media en patrono de múltiples oficios, como el de los arqueros, descargadores, portadores, barqueros y constructores de barcos. Asimismo, era invocado contra el mal de ojo. Es protector de agricultores y jardineros. Como consecuencia de todos estos patronazgos, se le dedicó una multitud de iglesias en toda Europa. Un ejemplo es la iglesia de San Cristóbal, construida en París en 1933, cerca de la fábrica automovilística de Citroën.
Tradicionalmente, su festividad se celebraba el 30 de julio. Sin embargo, luego de la reforma litúrgica del calendario católico realizada en 1969, su memoria fue retirada del santoral universal, al considerarse que existían más elementos legendarios que evidencias históricas sobre su existencia. Años después, su celebración fue nuevamente incorporada y se fijó el 10 de julio como fecha oficial. No obstante, en Guatemala y en otras regiones del mundo, donde su devoción permanece profundamente arraigada, se continúa celebrando el 30 de julio.
Iconografía
La representación más común muestra a San Cristóbal como un hombre de gran tamaño y fortaleza física, generalmente, de mediana edad, transportando al Niño Jesús sobre sus hombros, cruzando un río con un báculo que recuerda a la palmera que usaba como cayado, el cual, regularmente, aparece reverdecido o florecido. Es habitual, también, la representación de los peces del río entre sus piernas sumergidas.
En muchas de las representaciones medievales cuelga de su brazo una gran piedra de molino, posiblemente, alusiva a su fortaleza, se expone en la investigación San Cristóbal, de Santiago Manzarbeitia, Revista de iconografía medieval (2009).
“
En el aspecto iconológico, —San Cristóbal— representa la fortaleza puesta al servicio de Dios, el tránsito seguro a través de los peligros de la vida, la protección para los viajeros y la idea de servicio al prójimo”.
Deyvid Molina,
antropólogo e investigador del Ceceg
En el aspecto iconológico, representa la fortaleza puesta al servicio de Dios, el tránsito seguro a través de los peligros de la vida, la protección para los viajeros y la idea de servicio al prójimo. Sus representaciones se veían en fachadas de iglesias y entradas de las murallas de las ciudades.
Según la tradición oral en Europa, bastaba con mirar la imagen de San Cristóbal para estar protegido, por lo que en ese continente y contexto circularon sus estampas con la siguiente leyenda: “Quienes contemplen este rostro, no perecerán en días de mala muerte”.
En la iglesia de Santa María Antigua, en Roma, Italia, su representación, que data del siglo X, es de un mártir juvenil, de pie, y sin ningún rasgo distintivo que no sea la palma del martirio. Se le invoca junto con otros santos como San Sebastián, San Antonio y San Roque, contra la peste.
Celebración en el país
No existe un santuario dedicado a San Cristóbal donde se le venere exclusivamente en Guatemala, señala Molina. En la Ciudad de Guatemala se puede mencionar a la parroquia San Cristóbal, zona 11, a la cual cada 30 de julio acuden pilotos, transportistas y personas particulares para bendecir sus vehículos, muchos de los cuales van adornados con flecos de papeles de colores y globos.
Asimismo, destacan las imágenes del santo que son las patronales en Palín, Escuintla, y en la aldea San Cristóbal El Bajo, Antigua Guatemala, Sacatepéquez, dignos ejemplos del arte escultórico barroco que predominó en el período hispano.
En la Ciudad de Guatemala, aunque ha ido menguando, es común que los pilotos de autobuses de servicios colectivos los adornen con flecos de papel de china de vivos colores, globos y cromos con la efigie de San Cristóbal, los cuales son llevados a bendecir al templo parroquial.
En los pueblos y aldeas, es habitual organizar un programa de actividades de feria, que abarca eventos sociales, culturales, religiosos y deportivos, entre ellos, elección de reinas de belleza y representativas mayas, bailes, conciertos de marimba y de otros géneros musicales, exposiciones artesanales e industriales, jaripeos, desfiles escolares, hípicos y de carrozas, encuentros de futbol, basquetbol y de otros deportes.

Por lo general, durante el día principal se ofician misas, una de las cuales es considerada la mayor o de gran relevancia, a la que asisten, en muchos casos el arzobispo, obispo o altos prelados de la arquidiócesis o diócesis a las que pertenecen las comunidades. Posteriormente, se lleva a cabo una procesión eucarística, o bien, con la imagen del patrono, la cual recorre las principales calles de los poblados.
En localidades como San Cristóbal Verapaz, Alta Verapaz, y San Cristóbal Totonicapán, Totonicapán, los festejos se unen a los del apóstol Santiago el Mayor, el 25 de julio. En el primer pueblo destaca el “encuentro de santos”, en el cual participan las esculturas de San Cristóbal, Santiago Apóstol y San Sebastián, veneradas por las cofradías de San Cristóbal Verapaz, así como la de la Santa Cruz y Santa Elena, del vecino municipio de Santa Cruz Verapaz. La actividad consiste en las visitas mutuas que se realizan en los días previos al día mayor, para hermanar a través de la fe y la tradición a los habitantes de las dos comunidades, expone Molina.
En Palín, un pueblo de raíces poqomam, también se llevan a cabo procesiones religiosas y la coronación de la hija del pueblo.
En la cabecera departamental de Jutiapa, la comunidad xinka realiza diversas celebraciones, entre ellas, la elección de la reina xinka, en la que participan señoritas provenientes del área rural local. Asimismo, se hace la velación de las máscaras que utilizarán los bailarines de la danza de Moros y cristianos, ofrecidas en honor de San Cristóbal, puntualiza Molina.
Estas localidades tienen como patrono a San Cristóbal
- San Cristóbal Verapaz, Alta Verapaz
- San Cristóbal Acasaguastlán, El Progreso
- Palín, Escuintla
- Jutiapa, Jutiapa
- San Cristóbal Cucho e Ixchiguán, San Marcos
- San Cristóbal Totonicapán, Totonicapán
- También, las aldeas San Cristóbal El Bajo y San Cristóbal El Alto, en Antigua Guatemala, Sacatepéquez, fundadas durante el período hispánico, en cuyos templos se veneran esculturas del santo tutelar, consideradas de gran antigüedad.









