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Conflicto geopolítico internacional pone en duda proyecciones económicas y obliga a tener cautela

Aunque la economía muestra un rostro optimista en la reciente revisión realizada por la Junta Monetaria, economistas advierten que el panorama es incierto y que será necesario efectuar una nueva evaluación.

Varios países de la región comienzan a reflejar presiones inflacionarias por el alza del barril de petróleo, lo que impacta de diversas maneras y magnitudes. (Foto Prensa Libre: EFE)

Varios países de la región comienzan a reflejar presiones inflacionarias por el alza del barril de petróleo, lo que impacta de diversas maneras y magnitudes. (Foto Prensa Libre: EFE)

Esta semana, la Junta Monetaria (JM) llevó a cabo la evaluación de la economía, en la cual confirma que crecería 4.1% este año y 4% en el 2027, lo que ha generado análisis de especialistas, sobre todo por el entorno internacional, marcado por el conflicto geopolítico en Medio Oriente y la constante alza del precio del barril de petróleo, que ha impactado en el mercado de productos refinados que Guatemala importa al cien por ciento y que ya generaron presión en los precios en marzo último.

La autoridad monetaria mantiene intactas las previsiones de crecimiento económico y ajusta las variables de inflación, que ahora sitúa en 3.75% para el cierre del ejercicio, así como el ingreso de remesas familiares, que también se ajusta. Estas son señales de la consistencia del aparato productivo en Guatemala.

En la actividad sectorial, las 17 actividades mantendrán un desempeño positivo, y el consumo privado se sostendrá este y el próximo año.

Los nuevos cálculos fueron oficializados por los integrantes de la Junta Monetaria en la sesión del miércoles 22 de abril. Para la próxima semana se conocerá la decisión sobre la tasa líder de interés de política monetaria, en un contexto en el que el Fondo Monetario Internacional (FMI) revisó las condiciones de la economía global y los posibles riesgos.

El documento oficial también se presentará en mayo a la Comisión Técnica de Finanzas Públicas (CTFP), para comenzar a elaborar los escenarios del proyecto de presupuesto de ingresos y egresos del 2027, para la cobertura financiera del último año de la actual administración.

Economía crece, pero con riesgos

Prensa Libre consultó a los economistas Maynor Cabrera, analista de la Fundación Economía para el Desarrollo (Fed), y Fernando Spross, investigador asociado del área económica de la Fundación para el Desarrollo de Guatemala (Fundesa), quienes valoraron la revisión realizada.

“Es una apuesta segura del Banguat, aunque optimista para el 2027; quizá estiman que el conflicto se resolverá pronto y sus secuelas serán menores”, remarcó Cabrera.

Añadió que la tasa de 4% es un buen pronóstico para el 2026. “Es muy probable que la tendencia se mantenga este año, a pesar de que existen muchas fricciones en el ámbito internacional que nos pueden afectar de distintas maneras”.

Además, el impacto del fenómeno de El Niño se puede sentir en el 2026, pero a la larga los resultados estarían cercanos a la proyección del Banguat. “La inercia que trae la actividad económica hará posible que mantengamos ese nivel de crecimiento”, advirtió Cabrera.

En todo caso, para el próximo año es probable que la economía se resienta. Existen presiones de costos que van desde el petróleo, fertilizantes y otros insumos, así como bienes importados que pueden afectar negativamente la economía, y la incertidumbre podría incidir en la inversión productiva.

Es muy probable que la tendencia se mantenga este año, a pesar de que existen muchas fricciones en el ámbito internacional que nos pueden afectar de distintas maneras.

Spross considera que la decisión de la Junta Monetaria de mantener sus proyecciones de crecimiento en el rango de 4% para el 2026 y 4.1% para el 2027 es una señal de optimismo prudente y, al mismo tiempo, una muestra de la estabilidad estructural existente.

“Esto, si tomamos en cuenta la tradicional resiliencia de la economía, dado el relativo “aislamiento” frente a crisis globales gracias a su baja deuda pública e histórica estabilidad macroeconómica”, recalcó.

Asimismo, señaló que el principal motor de la economía es el consumo interno, impulsado por el flujo de remesas familiares, que se proyecta alcance un récord de US$26 mil 800 millones en el 2026, lo que podría compensar posibles debilidades en la demanda externa.

Remesas crecerán, pero con freno

A los analistas se les preguntó qué significa la revisión a valores porcentuales mínimos de las remesas familiares para el 2026 y el 2027, y coinciden en que seguirán siendo un “motor” para la economía guatemalteca.

“Es importante reconocer que, si asumimos que el “oxígeno” del modelo actual es el ritmo de crecimiento de las remesas, es necesario mantener un monitoreo del mercado laboral de Estados Unidos, ya que cualquier desaceleración fuerte en el empleo estadounidense afectaría directamente este ritmo de crecimiento”, mencionó Spross.

Cabrera aseguró que las remesas están siendo influenciadas negativamente por factores de la política migratoria y de seguridad de Estados Unidos, así como por un incremento del costo de vida en ese país y algunas señales de debilitamiento económico. “Estos factores apuntan a que el volumen de remesas pueda verse contenido”, enfatizó.

La inercia que trae la actividad económica hará posible que mantengamos ese nivel de crecimiento.

A su juicio, en el nuevo pronóstico es plausible el escenario que plantean, es decir, siempre con un crecimiento de las remesas, pero con tendencia hacia la moderación. Según el Banco de Guatemala, las remesas crecerían 5% para el 2026 y 3% para el 2027, y mantendrían el consumo privado en la economía.

Inflación presiona costo de vida

Otra de las revisiones efectuadas por la Junta Monetaria (JM) en abril fue la inflación, que es el alza generalizada de precios en la economía, y que se ajustó a 3.75% para el 2026 y 4% para el 2027, por lo que los especialistas brindaron su perspectiva.

Cabrera destaca que se trata del encarecimiento del costo de vida, las dificultades para cubrir el presupuesto familiar y el deterioro del nivel de vida.

“Dado que Guatemala tiene un porcentaje de población socialmente vulnerable, si esto se combina con efectos muy pronunciados del fenómeno de El Niño, esto puede derivar en un deterioro de la seguridad alimentaria, que va desde una merma en la calidad de la dieta de las familias hasta crisis alimentarias en algunas regiones del país. Es decir, crisis focalizadas en algunos territorios del país”, apuntó.

Inflación importada golpea márgenes

El investigador de Fundesa, Fernando Spross, señala que, dado que la revisión al alza de la inflación es motivada por factores internacionales, se asume que habrá un impacto importante en la inflación importada.

En cuanto a los hogares, cualquier aumento en la meta de inflación impacta en la percepción del costo de vida, especialmente en la canasta básica, pues los factores internacionales suelen estar ligados a los precios de los combustibles y los granos básicos.

En cuanto a las empresas, existe presión en los márgenes de ganancia, ya que estas son las primeras en sentir el impacto de factores externos, como insumos, energía y logística, lo que significa que importar materias primas es más caro. Por ello, las empresas deben decidir si absorben ese costo o lo trasladan al precio final del consumidor.

Por último, hay un impacto importante para el sector financiero, ante la posibilidad de que las tasas de interés se mantengan en niveles restrictivos durante el resto del año.

Conflicto externo pone en alerta economía

Los nuevos escenarios macroeconómicos tienen como premisa una posible solución en el corto plazo del conflicto geopolítico internacional.

A consulta sobre la cautela que debe prevalecer ante el entorno actual, el investigador de Fundesa explicó que, si para finales de junio el conflicto internacional no muestra señales claras de resolución, es probable que las autoridades monetarias hagan una revisión a la baja del crecimiento y un ajuste más severo al alza del pronóstico de la inflación.

“Esto implica que tanto las empresas como el Gobierno deben ser cautelosos y tener planes de contingencia ante posibles escenarios de mayores costos de producción, mayores costos en combustibles y posible endurecimiento de la política monetaria, con la posibilidad de subir la tasa de interés líder para frenar el consumo. Desde el punto de vista de las cadenas de suministro, se deben buscar alternativas a la dependencia de rutas internacionales vulnerables, pues esto podría impactar en los costos y los inventarios de los importadores”, advirtió Spross.

Conflicto podría prolongar efectos económicos

En ese contexto, Cabrera sostiene que es muy incierto asumir que el conflicto tardará dos meses. A su juicio, este pronóstico está más cercano a una visión optimista, en la que el conflicto cese y no existan mayores bloqueos en esa zona del Golfo Pérsico, y ojalá se diera ese escenario, “pero es muy difícil pronosticar qué puede pasar”.

Esto implica que tanto las empresas como el Gobierno deben ser cautelosos y tener planes de contingencia ante posibles escenarios de mayores costos de producción, mayores costos en combustibles y posible endurecimiento de la política monetaria.

“Todo apunta a que las tensiones existen y, en el mejor de los casos, una resolución puede tardar algunos meses más que los estimados por el Banguat. Esperemos que, al menos, el conflicto no escale. Sin embargo, aun si el conflicto terminara pronto, sus efectos económicos permanecerán, en términos de encarecer el precio de la energía, los costos logísticos y presiones al alza de los alimentos”, advirtió.

Recomendó que la cautela que deben tener las autoridades es anticipar posibles escenarios de efectos sociales negativos. Esto implica no continuar con la tendencia de eliminar impuestos, ya que dificulta las respuestas gubernamentales a futuras crisis.

Además, la calidad de las respuestas debe mejorar. Por ejemplo, un subsidio como el aprobado es poco efectivo y oneroso, ya que no llega a quienes más lo necesitan e involucra recursos valiosos del presupuesto.

ESCRITO POR:

Urias Gamarro

Periodista especializado en macroeconomía, finanzas públicas e infraestructura, con 20 años de experiencia en medios radiales, impresos y digitales.