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¿Qué personajes importantes vivieron en casas del Centro Histórico?

Artistas, políticos o empresarios vivieron en elegantes residencias en el actual Centro Histórico capitalino, muchas de las cuales no han sobrevivido al paso del tiempo o se les dio otros usos.

¿Qué personajes importantes vivieron en residencias del Centro Histórico?

Residencia del presidente Lázaro Chacón —1926-1930—, situada sobre la Sexta Avenida, entre 5a. y 6a. calles de la zona 1 capitalina, a un costado del Palacio Nacional, con fachada historicista. Durante su período presidencial, las actividades protocolares se desarrollaban en este recinto. (Foto Prensa Libre, Brenda Martínez)

Cuatro residencias engalanan la Sexta Avenida, cerca de la iglesia de San Sebastián. Una de ellas, ubicada entre la 1a. y 2a. calles, perteneció a Roderico Anzueto, director de la Policía Nacional durante el gobierno de Jorge Ubico (1931-1944), en estilo art déco, y que se extiende a la Sexta Avenida A. Una multitud, luego de haberse consumado la Revolución de octubre de 1944, llegó a su casa con el objetivo de lincharlo, pero Anzueto logró escapar con su familia hacia el aeropuerto. Actualmente, aloja oficinas gubernamentales, afirma Aníbal Chajón, historiador y doctor en sociología.

Otra de las casas es la de Manuel de León Cardona, versión de la casa de la familia Castillo, en la 5a. avenida. La otra, está en la esquina de la 3a. calle, de la familia Aycinena, en el norte, construida en 1922, que fue la sede del Ministerio Público (MP) en 1932, ocupada por una famosa radioemisora, con decoración modernista, y la de la familia Castillo, de estilo historicista.

También está la casa del presidente Lázaro Chacón —1926-1930— , situada sobre la Sexta Avenida, entre 5a. y 6a. calles, a un costado del Palacio Nacional de la Cultura, que funcionó como casa de representación. Tiene una hermosa fachada historicista, varias habitaciones y comodidades de la época. En 1930, Chacón terminó de construir la residencia, pero ese mismo año falleció. Durante su período presidencial, las actividades protocolares se desarrollaban en esta casa, pues no existía casa presidencial ni Palacio Nacional. Posteriormente, en este recinto funcionó la Embajada de México, a donde se refugió el presidente Jacobo Árbenz en 1954; el Instituto Guatemalteco de Turismo y otras dependencias estatales.

El ángulo de la manzana adyacente al parque Centenario —Sexta Avenida y 8a. calle—, que daba hacia la Plaza Mayor, fue destinado para residencia de funcionarios de la Real Audiencia. En ella vivió el presidente José Domás y Valle, quien gobernó el territorio entre 1794 y 1801.

La propiedad fue vendida por la Corona española y pasó a manos de Juan José Castro; luego, de Ramón Bengoechea y, a finales del siglo XIX, de José Tomás Larraondo y Urruela, quien alquiló la residencia al presidente Justo Rufino Barrios, cuando asumió el poder, quien la ocupó entre 1873 y 1885, por su conveniente cercanía al Palacio de Gobierno.

Después, el inmueble fue adquirido por José María de Pereda y Sánchez de Purrúa; luego, a la familia Castillo Azmitia y, a principios del siglo XX, fue dividida entre la Empresa Guatemalteca de Electricidad Incorporada, la esquina, y otros propietarios, en la 8a. calle.

Antes de ser ocupada por la Empresa Eléctrica, la casa quedó destruida por los terremotos de 1917 y 1918. Fue reconstruida y el Banco de Guatemala —privado— la ocupó. Se inauguró en 1925. El primer nivel se destinó a la atención del público de la empresa y tenía locales comerciales, uno de los cuales fue ocupado por la librería La Lectura, y otro, para la venta de cajas registradoras de José Azmitia, uno de los líderes contra el gobierno del dictador Manuel Estrada Cabrera —1898-1920—.

José Tomás Larraondo y Urruela alquiló la casa que existía en la 6a. avenida y 8a. calle al presidente Justo Rufino Barrios, quien la ocupó entre 1873 y 1885, donde en la actualidad se encuentra la Empresa Eléctrica. (Foto Prensa Libre: Brenda Martínez)

Vale la pena mencionar que durante el gobierno de Barrios se expropiaron muchas propiedades a los conservadores y fueron entregadas a los amigos del mandatario que pertenecían al Partido Liberal.

En la esquina de la 9a. calle y Sexta Avenida funcionó el Banco Rosenthal e Hijos. La propiedad perteneció a la familia Aycinena y, durante algún tiempo, vivió en la casa el presidente Miguel García Granados —1871-1873—, cuando asumió el poder. Luego de que el banco cerrara por la crisis financiera mundial de 1931, el local fue ocupado por el almacén de telas El Cairo, de la familia Kairé, que se mantuvo en ese lugar hasta finales del siglo XX. Algunos de sus detalles son modernistas.

Sobre la Sexta Avenida y 10a. calle se encuentra la propiedad que perteneció a la familia de élite Pavón, en el siglo XVIII. Su dueño anterior era Antonio de Aguirre y, luego, pasó a manos de María Manuela Pavón de Azpuru. Ostentaba la puerta un magnífico marco de piedra labrada, en imitación de los de Antigua Guatemala, escribió Víctor Miguel Díaz, en su libro Narraciones (1918).

La casa que se encontraba en la 11 avenida y 9a. calle le fue alquilada al presidente José María Reina Barrios, donde vivió entre 1892 y 1897. Ahora está ocupada por una logia masónica. (Foto Prensa Libre: Brenda Martínez)

Antes de los terremotos de 1917 y 1918 fue ocupada por el Banco Internacional. Estos sismos destruyeron el segundo piso. Cuando se produjo la reforma monetaria que dio origen al quetzal, en 1924, se estableció el Banco Central, que se instaló en este recinto. En 1933, fue ocupado por una farmacia y se modificó la fachada, con decoración modernista, que sustituyó la historicista anterior. Fue restaurada y actualmente, en este lugar funciona un restaurante. “Las casas que siguen al Banco Internacional eran de la familia Pavón. Llegó a tener esa cuadra construcciones de primer orden, cuyos alquileres costaban mensualmente sumas extraordinarias”, añade Díaz.

En el predio que ocupa el edificio de Correos, 7a. avenida y 12 calle, vivió el diplomático y escritor Antonio José de Irisarri, que pertenecía a una de las familias más acaudaladas del siglo XVIII. Pasó por varios dueños, hasta que quedó en manos del presidente Manuel Estrada Cabrera —1898-1920—, donde vivió. El gobierno de Jorge Ubico —1931-1944— decidió construir en ese lugar el Palacio de Comunicaciones. El diseño es historicista, estuvo a cargo de Rafael Pérez de León y se inspiró en la arquitectura de Antigua Guatemala. La primera fase se inauguró en 1940, con el arco que se inspiró en el de Santa Catalina, en la ciudad colonial. Se concluyó en 1950.

La casa del presidente Carlos Herrera Luna —1920-1921—, considerado en esa época el hombre más rico de Guatemala y depuesto en el golpe de Estado de 1921, estaba sobre la 7a. avenida y 11 calle, construida después de los terremotos de 1917 y 1918. Es una residencia historicista, con decoración modernista y vitrales Tiffany en el comedor. Estaba decorada con maderas preciosas. Fue sede del Banco Internacional y, actualmente, está ocupada por el Ministerio Público.

En el predio que ocupa el edificio El Centro, 7a. avenida y 9a. calle, se ubicaba la mansión del marqués Juan Fermín de Aycinena, quien construyó los primeros locales comerciales de la capital en el Portal del Comercio. En 1968 los últimos herederos mandaron a demolerlo para construir dicho edificio, obra del arquitecto Raúl Minondo. La primera fase, con los locales comerciales, se inauguró en 1970.

En la esquina de la 4a. avenida y 12 calle tenía su residencia el militar y político Miguel García Granados, donde se construyó el Hotel Palace, y donde ahora hay un centro educativo privado. (Foto Prensa Libre: Brenda Martínez)

En el lugar donde se encuentra actualmente el Club Guatemala, 7a. avenida y 13 calle, tuvo asiento la residencia de José Cecilio del Valle —1777-1834—, cuando se firmó el acta de Independencia. En 1935, un incendio la destruyó, cuando funcionaba el Colegio Europeo. En 1938 se solicitó a Rafael Pérez de León el diseño para el Club Guatemala, que buscaba trasladarse de la Sexta Avenida, a un lugar más grande. Fue inaugurado en 1939. Es de estilo historicista, llamado “colonial”, por su inspiración en la arquitectura barroca del siglo XVIII.

Según la tradición oral, en el terreno ubicado en la esquina de la 5a. calle y 8a. avenida se ubicaba la residencia del presidente Rafael Carrera, fundador y primer presidente de la República de Guatemala —quien nació en el barrio de Candelaria—, cargo que asumió en 1847, y quien vivió allí desde 1851 hasta su muerte, en 1865. Quedó destruida por los terremotos de 1917 y 1918. La construcción actual data después de 1920. De ahí que a la 8a. avenida se le conocía como Calle de Carrera. De la antigua residencia se conserva la caballeriza.

En el inmueble actual funcionó un centro educativo. Luego, la fábrica de calcetines Flamingo, incendiada en el 2011 y restaurada en el 2012. En la actualidad, es ocupado por Flamingo Histórico, fundado en el 2020, con restaurantes de comida variada, así como local de antigüedades.

La casa que está en la esquina de la 13 calle y 9a. avenida perteneció al cafetalero y político liberal Alfredo Rodríguez, construida entre 1895 y 1900 por el arquitecto francés Alberto Niquet. Se aprecia su decoración mudéjar en el exterior y salón principal, así como ornamentación modernista en las habitaciones, y neoclásica, en el comedor, donde se observan a las Cariátides del Erecteión de Atenas. En 1919 funcionó en ese lugar la Legación Británica, donde se celebró el fin de la Primera Guerra Mundial. Se conserva en buenas condiciones.

En el predio que ocupa actualmente la Corte de Constitucionalidad, 11 avenida y 9a. calle, estaba la casa del médico y periodista Pedro Molina, jefe de Estado de 1829 a 1830 y de su esposa, Dolores Bedoya. El terremoto de 1976 destruyó la vivienda y, en su lugar, se levantó un edificio de estilo posmodernista. A partir de 1988, la Corte de Constitucionalidad funciona en el inmueble.

En el predio donde se ubica un banco, sobre la 9a. calle y 10a. avenida, se encontraba la residencia del sacerdote español y prócer de la independencia José María Castilla, de donde trascendió la noticia de la reunión que se haría el 15 de septiembre.

En la esquina de la 11 avenida y 9a. calle, se encontraba la residencia del deán Antonio García Redondo, donde se reunieron los clérigos que participaron en la firma de la Independencia en 1821. Luego, pasó a manos del comerciante Juan Matheu, quien construyó la primera casa de dos pisos de la capital.

Debido a que Matheu participó como empresario en la construcción del Teatro Carrera —luego, Teatro Colón, que estaba en el actual Parque Colón— a su casa se le conoció como “la hija del teatro”. Los herederos le alquilaron este inmueble al presidente José María Reyna Barrios, entre 1892 y 1897, año en que se terminó de construir el Palacio Presidencial, que se encontraba donde está actualmente la Biblioteca Nacional de Guatemala, suntuosa obra de estilo ecléctico, construido por el español José de Bustamante.

Sobre la 9a. calle y 8a. avenida estuvo la residencia del jefe de Estado Mariano Gálvez, posteriormente funcionó allí la joyería La Perla -hasta 1927- antes de trasladarse a la Sexta Avenida. (Foto Prensa Libre: Brenda Martínez)

“La capital de Guatemala, que por mucho tiempo se llamó la Corte, era por el año de 1861 aún más triste que hoy. Pocas de las calles estaban empedradas y eran muy raras las banquetas. Casas de altos no existían, sino la de Matheu, hoy mansión presidencial, llamada la ‘hija del teatro’; la de Pinol, que en la actualidad ocupa el Banco Colombiano; la de Batres, y la de Roma, que juntas forman el Gran Hotel”, escribió Ramón A. Salazar en El tiempo viejo (1896).

En 1919 fue ocupada por los juzgados del ramo civil. Después de 1976, se le demolió el segundo nivel. En el 2012 fue intervenida. En el 2020 le construyeron la segunda planta y actualmente se encuentra en este espacio una logia masónica.

Sobre la 8a. calle y 10a. avenida está la residencia que perteneció a Cayetano Antonio Díaz, frente al templo de Santa Rosa. En 1779 pasó a manos de José María Vergara y, en 1780, de Julián Martínez Batres. Entre este año y 1792 vivió en ella el arzobispo Cayetano Francos y
Monroy, mientras se terminaba de construir el Palacio Arzobispal. Santa Rosa fungió como catedral provisional. En 1794 Batres la vendió a Antonio Tejada. En 1822 pasó a propiedad de Mariano Pizana, quien la fraccionó, y le quedó la parte de la esquina a la familia Barnoya.

En la esquina de la 4a. avenida y 12 calle tenía su residencia el militar y político Miguel García Granados, donde se construyó el Hotel Palace, bautizado así por el Palace Hotel de San Francisco, California, EE. UU. Se utilizó para su construcción concreto armado, por lo que era “a prueba de incendio y terremotos”, cuyos detalles decorativos en la fachada imitan un palacio renacentista. Fue reconstruido en 1909.

Fue uno de los primeros inmuebles pintados con máquina, en 1923. Fue construido por encargo de Salvador Herrera, propietario de uno de los ingenios más importantes de Guatemala. Estuvo a cargo del ingeniero José Minondo. Tenía 120 habitaciones, restaurante, baños, salón de bailes, terraza para té, piscina, gimnasio y sala de fumadores. Fue inaugurado el 16 de febrero de 1924.

Entre sus huéspedes distinguidos se puede mencionar a la literata chilena Gabriela Mistral, quien visitó Guatemala en 1931, así como los actores estadounidenses Tyron Power y César Romero. El banquete de toma de posesión de Ubico, en 1931, se celebró en este hotel. En 1972, fue sede del Instituto Técnico de Capacitación y Productividad. Actualmente, es ocupado por un centro de estudios privado.

Cerca de este inmueble, sobre la 4a. avenida, entre 13 y 14 calles, se encuentra el predio donde estaba la casa en la que vivió en 1877 el literato cubano José Martí, lugar señalado con una placa metálica en su fachada. Hay que recordar que Martí fue invitado por García Granados como catedrático a nuestro país. La hija del presidente, María, se enamoró perdidamente del escritor y político, quien le dedica el poema La niña de Guatemala. De la casa actual, de estilo neocolonial, destaca su torre redonda con teja.

Sobre la 14 calle, entre la 3a. y 4a. avenidas, se encuentran dos casas contiguas. Una de ellas es la sede de la Asociación de Periodistas de Guatemala, que era la residencia de la esposa de Jorge Ubico, Marta Lainfiesta, expropiada por el Gobierno en 1944 y donada a dicha asociación. En la otra casa vivía Ubico, que ahora es un sanatorio, y que está en perfecto estado de conservación. Ambas se comunicaban por una puerta. En octubre de 1944 esta casa fue saqueada y fueron hurtadas joyas, abrigos y zapatos de la pareja.

Sobre la 5a. avenida, entre 13 y 14 calles, se halla la que fuera la residencia de la familia Zelaya, exportadores de café, construida a finales del siglo XIX, que mandaron a comprar a Bélgica el techo de hierro, de estilo modernista. Fue alquilada a la Legación Francesa. Una parte ha sido restaurada.
Antes de que existiera el Banco de América, en la esquina de la 11 calle y 5a. avenida, este predio estaba ocupado por una casa.

Luego de que el Palacio de Gobierno quedara dañado por los terremotos de 1917 y 1918, Manuel Estrada Cabrera mandó a demolerlo, en lugar de restaurarlo. A partir de 1920 se utilizó la referida residencia para las oficinas del Ejecutivo, hasta que el gobierno de Jorge Ubico las trasladó a la Casa Presidencial.

Sobre la 5a. avenida y 10a. calle está la residencia que era de Ana María Álvarez, hija de Miguel Álvarez de las Asturias y casada con Ambrosio Rodríguez Taboada, una de las pocas de la capital que se conservan de finales del siglo XVIII, que estaba en construcción en 1792 y donde funciona el Liceo Francés desde 1921. En la parte de la casa que da a la 10a. calle vivió Gabino Gaínza —1754-1829—, presidente de la Audiencia de Guatemala y último capitán general de Guatemala, que la alquiló mientras su antecesor terminaba sus funciones, quien vivía en el Palacio de Gobierno. En esa residencia habitaba cuando se firmó el acta de Independencia en 1821.

En 1948, la propietaria del referido colegio, María Antonieta Oliveros de Peyré, compró la propiedad que fue declarada monumento nacional en 1967, señala Chajón en su libro Por los senderos de la Nueva Guatemala de la Asunción (2012).

Sobre la 4a. avenida, entre 2a. y 3a. calles, está la residencia donde vivió Adrián Recinos, diplomático durante el gobierno de Jorge Ubico. Recinos fue erudito, historiador y promotor de la cultura guatemalteca, conocido por haber traducido el Popol Wuj y los Anales de los cakchiqueles.

El poeta, narrador, dramaturgo, ensayista y periodista Manuel José Arce vivió en la casa colonial que pertenecía a su familia, en la 10a. avenida A, entre 4a. y 5a. calles, que tenía una elegante sala y muebles del siglo XIX, indica Roberto Cruz, licenciado en Bellas Artes, especialista en arquitectura antigua.

El literato José Batres Montúfar vivió en el predio que ahora ocupa una funeraria, sobre la 8a. calle entre 11 y 12 avenidas.

La manzana de la 13 calle, entre 2a. y 3a. avenidas, fue adquirida por la familia Castillo, que antes era ocupada por un taller de carpintería de grandes dimensiones. Los hermanos Rafael y Mariano Castillo, fundadores de la Cervecería Centroamericana, en 1886, construyeron cada uno su casa, de estilo historicista, muy parecidas entre sí. Fueron abandonadas en la década de 1960 y ahora están alquiladas para diversos usos.

Sobre la 12 calle, entre la 2a. y 3a. avenidas, se encontraba la casa del médico José Azurdia, quien prestó este espacio para que funcionara la Escuela de Medicina, mientras se construía su edificio en el actual Paraninfo Universitario. Hay que destacar la casa donde empezó a funcionar por primera vez Prensa Libre, ubicada sobre la 3a. avenida, entre 6a. y 7a. calles, cuyo exterior permanece sin cambios.

Díaz expone que en el inmueble que ocupaba la joyería La Perla, 9a. calle y 8a. avenida, fue destinado, originalmente, a la universidad; luego, a cuartel, pero también fue la residencia de Vicente Filísola, comandante de las tropas mexicanas que gobernó Guatemala, de 1822 a 1823, mientras estuvo unida al Imperio mexicano. En el predio contiguo estaba la residencia del jefe de Estado Mariano Gálvez, quien vivió ahí por un tiempo, y fue hasta en 1876 cuando sus propietarios le construyeron el segundo nivel. En la actualidad es un estacionamiento.

Sobre la 2a. avenida, entre 9a. y 10a. calles, se encuentra el que fuera el estudio de Pelayo Llarena, uno de los arquitectos más importantes de la segunda mitad del siglo XX, quien participó en el diseño del Centro Cívico y de numerosos inmuebles y uno de los fundadores de la facultad de Arquitectura de la Universidad de San Carlos de Guatemala. Heredó esta propiedad y en 1920 le modificó la fachada para darle un aspecto contemporáneo, al utilizar como modelo la arquitectura moderna del urbanista franco-suizo Le Corbusier.

Cerca de esta casa, se encontraba el estudio de Carlos Haeussler, que tiene un voladizo curvo, otro arquitecto destacado de la segunda mitad del siglo XX, quien también participó en el diseño del Centro Cívico, entre otras innumerables obras.

Aunque está fuera de los límites del Centro Histórico, sobre la 14 avenida, entre la 1a. y 2a. calles, se encuentra la casa en la que vivió Miguel Ángel Asturias, con sus padres, hermano y abuela materna, Soledad de Gómez. Su madre tenía en el inmueble una abarrotería. Asturias entablaba en esta residencia, que data de 1872, conversaciones con campesinos.

La casa comenzó a pertenecer a la familia, oficialmente, en 1909, cuando Ernesto Asturias la compró para sus hijos, Miguel Ángel y Marco Antonio Asturias Rosales. En 1981 se erigió un monumento a Miguel Ángel Asturias, a poca distancia de esta casa, consistente en una réplica de estela cholana, de concreto. El inmueble, actualmente, está en malas condiciones.

Manuel Estrada Cabrera vivía en su casa de la finca La Palma, que en 1880 era propiedad de Fernando Ortiz, y que se ubicaba donde actualmente está el Gimnasio Olímpico Teodoro Palacios Flores, pues dicha finca abarcaba gran parte de la zona 5, señala Chajón en su libro Crónicas de Asunción (2016). Desde allí, ordenó un bombardeo contra la ciudad. Su objetivo era destruir la sede del Banco de Occidente, 7a. avenida, entre 11 y 12 calles, junto a la Casa Ibargüen, donde se resguardaban los bienes del Estado, en papel moneda y en oro.

La casa patronal era una construcción de madera, con elegantes detalles y vidrieras de colores. Las partes de piedra de la residencia fueron traídas de las ruinas de Iximché, asevera Chajón. Parte de la decoración consistía en la reproducción de los Riscos de Momostenango, hechos en concreto.

Por último, vale la pena destacar a la Villa Pomona, que se ubicaba en la esquina de la 12 calle y Avenida de La Reforma, donde vivió el presidente Jacobo Árbenz, quien decidió no residir en la Casa Presidencial, la cual pertenecía a la familia Zachrisson. Uno de sus integrantes estaba casado con la cuñada del mandatario, a quien se la alquiló, indica Cruz. Era elegante y espaciosa, de estilo neocolonial, decorada con detalles modernos. Posteriormente, se vendió, se mandó a demoler y ahora es un predio vacío.

ESCRITO POR:

Brenda Martínez

Periodista de Prensa Libre especializada en historia y antropología con 16 años de experiencia. Reconocida con el premio a Mejor Reportaje del Año de Prensa Libre en tres ocasiones.

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