Editorial
NOTAS DE Editorial
Hasta ahora, al Instituto Guatemalteco de Turismo se le ha ido el tiempo en publicitar de forma marginal algunos posibles destinos, así como anunciar iniciativas de ley que, con el actual Congreso caótico, divagante y empecinado en agendas sectarias, tienen muy pocas posibilidades de avanzar, si es que llegan a ser presentadas.
El ciclo del bicentenario puede y debe aprovecharse para evaluar las riquezas y los lastres, los legados, pero también los desafíos.
Las autoridades reportan menores cifras de casos confirmados, pero queda la duda de si esta disminución se debe, en efecto, a una reducción de contagios o bien se detectan menos simplemente porque se practican menos pruebas.
Si un niño o niña expresa ser víctima de acoso, toqueteo o sugestiones maliciosas puede ser la primera y la única señal de alerta, por lo cual no se les debe reprimir, avergonzar o tachar de mentirosos.
Apenas ha comenzado a hacerse efectivo el segundo pago del Bono Familia, una asistencia económica destinada a las personas que perdieron su empleo a causa del cierre decretado en marzo, muchas de las cuales todavía no tienen trabajo, han salido a las calles como vendedores ambulantes o incluso a pedir caridad, sin que tal programa haya cumplido oportunamente con su cometido.
La ley de compras puede ser susceptible de mejora, pero toda concesión debe ir acompañada de obligaciones de rendición de cuentas e implementación proactiva del gobierno electrónico edil.
Será interesante conocer los argumentos de defensa de Sinibaldi, para ver si opta por señalar a sus antiguos correligionarios o bien por plegarse a una estrategia dilatoria.
Si se busca la mejor calidad al precio más asequible mediante un concurso público es porque se persigue el beneficio común.
El guatemalteco se sobrepone a la adversidad, resiste la crisis, se recupera de la enfermedad y sigue adelante, noble, aguerrido, generoso, sonriente. Por eso el Lobo baila y sigue adelante porque tiene el secreto de la vida en cada día de esfuerzo y trabajo.
Ningún diputado, reelecto o novel, puede alegar ignorancia sobre los aspectos urgentes, que con cada día de atraso implican un alto costo de oportunidad y competitividad para el país.