Haroldo Shetemul

Doctor en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Pontificia de Salamanca, España. Profesor universitario. Escritor. Periodista desde hace más de cuatro décadas.

NOTAS DE Haroldo Shetemul

FCN y el pacto de corruptos quieren dar amnistía a quienes cometieron crímenes de lesa humanidad.
El juez Miguel Ángel Gálvez dice que temen por sus vidas.
La UNE utilizó una bien estructurada red de empresas para captar financiamiento electoral ilícito.
Las promesas de Bukele suenan a populismo para atraer votos de una población desencantada.
Lejos de avanzar, Guatemala se ha hundido durante el gobierno de Jimmy Morales.
Los partidos buscan candidatos con el beneplácito del gran capital parar conseguir financiamiento.
A nivel nacional e internacional crece el rechazo al golpe a la institucionalidad del país.
El presidente representa a las mafias corruptas que quieren a la Cicig fuera del país para reinar en la impunidad.
En el inicio del nuevo año es momento para desearles, estimados lectores, que sus propósitos se hagan realidad a lo largo de los doce meses que nos quedan por delante. También es una buena ocasión para reflexionar sobre que el 2019 será un año difícil, pero a la vez prometedor, para nuestro país, el cual tiene frente a sí dos grandes escenarios: la batalla contra la corrupción y el proceso electoral. En esta columna me voy a referir al primer escenario, que tendrá vasos comunicantes con el segundo. Después de un año 2018 aciago para la lucha anticorrupción, esperemos que el nuevo sea propicio para derrotar a las mafias que han tratado por todos los medios de destruir los avances logrados. Observamos el alineamiento de las fuerzas más oscuras que buscaron por todos los medios frenar las investigaciones de la Cicig.
Vilma Carrillo pasó una amarga Navidad. Desde mayo pasado se encuentra en un centro de detención en EE. UU. y separada de su hija, Yeisvi, de 11 años. Ella ya había vivido indocumentada en territorio estadounidense, donde nació su hija, y luego retornó a Guatemala donde solo encontró el maltrato de su marido, por lo que decidió regresar a EE. UU. para pedir asilo. Los diarios The New York Times y El País se hicieron eco de su dramática historia porque lleva siete meses separada de la niña y a punto de ser deportada. También podría perder la custodia de su hija por ser esta ciudadana estadounidense. En el caso de Vilma se conjugan la pobreza extrema, la violencia intrafamiliar y la falta de oportunidades que la arrojaron, como a miles de compatriotas, a la migración. Esta indígena se enfrenta a la política migratoria del presidente Trump que significa separación familiar y deportación.
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