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Guatemala, 12 de mayo de 2008

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Caricatura: Fo

CATALEJOEl asesinato de Jorge Mérida P.Mario Antonio Sandoval

ECLIPSE Detener la subasta de niñosIleana Alamilla

EL QUINTO PATIOEl apetito y el hambreCarolina Vásquez Araya

COLABORACIÓNCumbre UE–ALBenita Ferrero-Waldner

ARCA DE ESPEJOSEl perfil de un juezAquiles Pinto Flores

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EDITORIAL

Otra cruz más en el camino

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Prensa Libre está nuevamente de luto, al llorar la pérdida de otro de sus colaboradores. Se trata de Jorge Mérida Pérez, corresponsal en Coatepeque desde hace casi dos años, quien se convirtió el sábado pasado en una nueva demostración de que el periodismo es una profesión arriesgada, porque se enfrenta a los poderes fácticos, a la delincuencia organizada, a funcionarios corruptos y demás lacras de la sociedad, sin más armas que su pluma y su determinación por realizar su tarea en beneficio de la sociedad, convertida en un verdadero apostolado.

Cuando un periodista es asesinado, a veces surgen dudas acerca de la relación entre el crimen y la profesión de informar. Pero esta vez no existe: se trata, a criterio nuestro, de una acción criminal dirigida específica y alevosamente en su contra. El asesino penetró en la vivienda de Jorge, quien tenía 40 años de edad, y lo asesinó de tres tiros cuando él se encontraba sentado frente a su computadora, y en la casa —que siempre mantenía con la puerta abierta—, estaba con él su hijo Jorge, de 14 años de edad.

El periodismo tiene en su ejercicio en la provincia uno de los factores de más riesgo, a causa de que muchas veces los crímenes contra periodistas no son conocidos en el continente. Las organizaciones nacionales e internacionales de Prensa condenan los hechos, y por desgracia los casos así se quedan, como ocurre con tantos otros, en la más ignominiosa impunidad.

Prensa Libre exige el esclarecimiento de este crimen. Una de las maneras de buscar pistas es el análisis de sus últimas noticias: viáticos a síndicos de Coatepeque para un viaje a España y a Francia, decomiso de 200 kilos de cocaína en San Marcos e inconformidad de vecinos por causa del mal estado de un camino entre Tilapa y Ocós. El gobierno, la Procuraduría de los Derechos Humanos y la Fiscalía tienen una tarea que cumplir, porque este crimen puede ser el inicio de una campaña para silenciar a los periodistas, en especial a los de provincia, y dejarla a la merced de grupos de criminales.

El camino recorrido por Prensa Libre desde 1951 no ha sido exento de sufrimientos por la muerte violenta de periodistas. El último caso había sido el del fotógrafo Roberto Martínez, quien al cubrir una manifestación recibió un balazo disparado por un agente de seguridad. Fue, podría decirse, un hecho fortuito. Pero esta vez, como cuando pereció Isidoro Zarco, en 1970, fue un crimen específico y un asesinato calculado de manera fría e inhumana. A Jorge Medina Pérez lo encontró la muerte cuando escribía una noticia. Murió, literalmente, en el cumplimiento de su deber, con las botas puestas y con la mirada en el horizonte de su profesión.

Al patentizar por este medio su más fraternal muestra de apoyo y de solidaridad a la familia de nuestro compañero Jorge Mérida Pérez, Prensa Libre reitera a sus lectores la promesa firme de continuar desempeñando la tarea periodística con el mismo ahínco de siempre, aunque a veces, como ahora, una cruz deba ser plantada en un recodo del camino.

Frases del día

“No quisiera pensar que nuestros hermanos evangélicos son más generosos, pues parece ser que sólo con su diezmo están construyendo una iglesia de Q160 millones en la carretera a El Salvador. Yo no pido tanto”.
RODOLFO QUEZADA TORUÑOCardenal
al recordar a fieles a dar aporte para seminaristas.
“Prostíbulos, almacenes, casas abandonadas o ferreterías fueron reportados por notarios como los lugares de permanencia de los más de dos mil niños que se encontraban en proceso de adopción”.
SONIA ELIZABETH HERNÁNDEZDel Consejo Nacional de Adopciones
por procesos anómalos.

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