Guatemala
Guatemala entra en el radar de la nueva estrategia antidrogas de Estados Unidos
Las recientes conversaciones entre Guatemala y Estados Unidos sobre cooperación antidrogas reflejan un cambio más amplio: el creciente interés de Washington por incorporar al país en su estrategia regional de seguridad.
El ministro de la Defensa, Henry Sáenz, y el encargado de Negocios de Estados Unidos en Guatemala, Jorgan K. Andrews, participan en el lanzamiento de la conmemoración del 250 aniversario de independencia de ese país. (Foto Prensa Libre: Ejército de Guatemala)
Estados Unidos formuló en enero pasado una nueva política de seguridad estratégica que redefine su enfoque de defensa territorial, las amenazas y la cooperación regional para lograr sus objetivos. Guatemala se coloca en el radar de esa dinámica por su posición estratégica y por el narcotráfico como amenaza común.
La estrategia del gobierno del presidente Donald Trump planteada en enero pasado prioriza la defensa del “hemisferio occidental” frente a amenazas transnacionales, incluido el narcotráfico.
EE. UU. plantea usar “opciones militares creíbles” contra organizaciones criminales transnacionales que amenacen su seguridad. Los ataques a embarcaciones de presuntos narcotraficantes en el Pacífico y el Caribe, podrían encuadrar en esas acciones visibles.
Para ampliar esas operaciones, Washington propone fortalecer alianzas regionales, intercambio de inteligencia y cooperación de seguridad con países del hemisferio.
La prensa internacional ha reportado las negociaciones que se han dado entre Estados Unidos y Guatemala en materia de combate al narcotráfico. The New York Times y el País han reportado acercamientos de Washington para realizar ataques coordinados desde territorio guatemalteco. El Gobierno de Guatemala ha negado acuerdos de ese tipo y ha señalado que únicamente se busca apoyo para el combate del narcotráfico.
Cooperación entre ambos gobiernos
El especialista en Derecho Internacional y exvicecanciller Luis Fernando Andrade Falla dijo que es positiva la coordinación entre el Ejército de Guatemala y el de Estados Unidos para combatir el narcotráfico, aunque no incluya la llegada de tropas, pues considera que es parte de una estrategia regional más amplia contra el narcotráfico y el crimen organizado.
Señaló que Guatemala ocupa un punto “neurálgico” para Washington y que el fortalecimiento militar busca modernizar capacidades tecnológicas y de inteligencia que quedaron rezagadas durante décadas.
“La necesidad de subir los niveles de cooperación es porque la amenaza del narcotráfico y otros temas transnacionales sí son muy serios”, afirmó.
También sostuvo que la cooperación no se limita al ámbito militar, sino que integra otros frentes como el combate del lavado de dinero, el fortalecimiento del sistema de justicia y el control de remesas.
“Todo está integrado para combatir el narcotráfico”, resumió, al explicar que Estados Unidos impulsa una estrategia coordinada en distintos niveles.
El entrevistado expuso que el fortalecimiento militar, las reformas contra el lavado de dinero y la coordinación regional forman parte de un mismo “parteaguas” estratégico.
Ante la reacción de México, que ha rechazado la presencia militar estadounidense, dijo que Guatemala se encuentra en una situación distinta, en cuanto a capacidad de fuerza, pese a que su posición geográfica resulta relevante.
"Hay una asimetría en las capacidades del Ejército y la Policía Federal y Estatal de México, porque son muy superiores a las capacidades militares y de seguridad, en el caso de la Policía guatemalteca. Se pudo ver el caso de la incursión en La Mesilla —La Democracia, Huehuetenango—”, recordó.
David Napoleón Barrientos, general retirado y exministro de Gobernación, considera conveniente que Guatemala asuma una postura sobre los últimos acuerdos en discusión.
“México tiene una postura clara; Guatemala, no lo sabemos realmente”, señaló, y resaltó la incertidumbre ante la necesidad de información más detallada sobre los compromisos asumidos.
“Yo creo que Guatemala, la situación es crítica y sí vale la pena contemplar esa posible presencia. Yo sí lo creo”, indicó, respecto de una eventual presencia de tropas extranjeras.
Agregó que si los diagnósticos de las autoridades determinan que es necesario, “debe hacerse, siempre y cuando se respete la legislación vigente en el país”, y si se cumplen los procedimientos constitucionales.
Visión desde el Congreso
Desde el Congreso de la República se observa apertura hacia una eventual cooperación con Estados Unidos.
El presidente de la Comisión de Asuntos de Seguridad Nacional de ese organismo, Jorge Mario Villagrán, dijo a Prensa Libre Radio que cualquier mecanismo que requiera autorización legislativa tendría posibilidades de avanzar si es impulsado formalmente por el Gobierno.
"Si el presidente lo solicita y el país lo necesita, yo no creo que el Congreso de la República vaya a decir que no", afirmó el legislador al ser consultado sobre la posibilidad de ampliar la cooperación con Washington en el combate del narcotráfico.
Aunque Villagrán rechazó que exista una intervención militar estadounidense en Guatemala, sostuvo que el país enfrenta desafíos graves en materia de narcotráfico y violencia, por lo que considera positivo el respaldo internacional para fortalecer las capacidades nacionales. "Yo creo que el país va a ganar mucho con eso y con el combate del narcotráfico", enfatizó.
Liderazgo político
“La relación no es del todo plena”, afirmó, y agregó que “el presidente de Guatemala no se relaciona al más alto nivel político con Washington. No tiene comunicación, sino es a través de secretarios”.
El especialista en Derecho Internacional y exvicecanciller Luis Fernando Andrade Falla resaltó una diferencia entre la relación militar y la política con Washington. Considera significativo que el ministro de la Defensa sí fuera incluido en reuniones estratégicas, mientras que el presidente Bernardo Arévalo —según tiene conocimiento— no mantiene una comunicación directa al más alto nivel con el presidente Donald Trump.
Además, criticó la falta de liderazgo regional en materia de seguridad y considera que Guatemala debería impulsar una estrategia conjunta con Honduras y El Salvador para enfrentar amenazas compartidas.
El exministro de Gobernación, David Napoleón Barrientos, general retirado con trayectoria en altos mandos del Ejército y exministro de Gobernación, considera que uno de los principales problemas en la discusión actual es la falta de una postura definida por parte del Gobierno sobre lo último que se acordó.
“México tiene una postura clara, ya dicha. Guatemala no tiene, yo no sé cuál es hasta hoy cuál es la postura realmente de Guatemala”, afirmó.
También señaló que la incertidumbre se ha generado por la ausencia de información detallada sobre los compromisos asumidos.
“Yo creo que Guatemala, la situación es crítica y sí vale la pena contemplar esa posible presencia. Yo sí lo creo”, afirmó respecto a una eventual presencia de tropas extranjeras. Agregó que, si los diagnósticos de las autoridades determinan que es necesario, “debe hacerse, siempre y cuando se respete la legislación vigente en el país” y si se cumplen los procedimientos constitucionales.
Ataques a presuntas narcoembarcaciones
En los últimos meses Estados Unidos ha estado en busca de aliados en la guerra contra el narcotráfico que, entre otros, se ha adjudicado más de 40 ataques contra narco embarcaciones en el Caribe y el Pacífico y de acuerdo con un reportaje de The New York Times, Estados Unidos busca que Guatemala se convierta en un centro de operaciones para atacar a los cárteles. O cuando menos, reforzar el combate a esas estructuras.
El medio estadounidense reportó, con base en informaciones de tres personas familiarizadas con las conversaciones, que “Guatemala acordó con Estados Unidos llevar a cabo ataques conjuntos con el Ejército de Estados Unidos para enfrentar a organizaciones del narcotráfico”.
De acuerdo con la publicación, la semana pasada, el presidente Bernardo Arévalo “aceptó tanto ataques aéreos como otras acciones militares” durante una llamada con el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth “y las operaciones podrían comenzar ya el próximo mes”.
En reacción, el gobierno negó la existencia de acuerdos que autoricen operaciones militares extranjeras en el territorio nacional y señaló que la semana pasada el ministro de la Defensa, Henry Sáenz solicitó a Estados Unidos la cooperación para el combate contra organizaciones del narcotráfico, como parte de una estrategia puesta en marcha desde el 2024.
Un comunicado de la presidencia, señala que Arévalo, Sáenz y el canciller Ramiro Martínez, sostuvieron una llamada con Hegseth para confirmar los términos de la cooperación.
Apoyo al narcotráfico
Guatemala ha recibido entrenamiento, capacitaciones y orientaciones relacionadas con el combate al narcotráfico y al crimen transnacional por parte de Estados Unidos, dijo Sáenz a Prensa Libre. “Lo que se solicitó fue el incremento de la cooperación que ya existe”, afirmó.
Saénz dijo que la cooperación solicitada incluye apoyo tecnológico y modernización de equipo militar, pero aclaró que no contempla la participación de soldados estadounidenses en acciones armadas dentro del país.
La Estrategia de Defensa Nacional 2026 de los EE. UU. plantea redefine a los carteles y redes transnacionales ya no solo como estructuras de tráfico, sino como actores capaces de desestabilizar Estados, controlar territorios, corromper instituciones y afectar la seguridad interna estadounidense mediante migración irregular, violencia, tráfico de armas y flujo de fentanilo, principalmente.
En esa línea, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump anunció en marzo pasado la creación de una coalición militar en Latinoamérica contra los carteles del narcotráfico, durante la cumbre Escudo de las Américas, celebrada en Miami.
Avance en la región
México es el principal país con el que Estados Unidos ha buscado operaciones conjuntas contra los cárteles del narcotráfico, de acuerdo también con publicaciones de The New York Times, el pedido hacia ese país es que las agencias estadounidenses acompañen en los operativos para desarticular laboratorios de producción de fentanilo y otros de alto impacto, mediante inteligencia, drones y apoyo táctico en campo.
El llamado de EE. UU. encontró eco en Ecuador. En marzo, el presidente Daniel Noboa declaró una situación de conflicto armado interno que permitió la activación de los operativos conjuntos con Estados Unidos contra el narcoterrorismo.
Antes de que el gobierno de Arévalo negara algún acuerdo con EE. UU., una fuente de su Gobierno dijo al diario El País bajo la condición de anonimato, que Washington lleva “desde hace dos meses ejerciendo una gran presión” para operaciones conjuntas.
“Lo que nos ofrecieron es seleccionar uno o dos lugares para hacer bombardeos y televisarlo todo. Pero hemos sido claros en que eso no va a pasar. No puede operar una fuerza militar estadounidense en el país, simplemente porque es inconstitucional”, cita la nota de El País.
En tanto, Arévalo y Sáenz insistieron en que la posición del país es reforzar la cooperación en el combate al narcotráfico.
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