Revista D
Hace 48 años comenzó a funcionar el teleférico de Amatitlán, un lugar de sano esparcimiento para los guatemaltecos
Fue el 28 de junio de 1978 cuando abrió sus puertas, entre gran expectativa, transporte que permitía disfrutar de un esplendoroso paseo aéreo sobre el lago de Amatitlán.
Así lucían dos de las 27 góndolas del teleférico que funcionaba entre Amatitlán y Villa Nueva y que fue inaugurado el 28 de junio de 1978. Prestó servicio durante 20 años consecutivos. Ocho años después, en el 2006, volvió a funcionar seis años, luego de los cuales cerró definitivamente. (Foto Prensa Libre, cortesía de Miguel Gaitán)
A propósito del AeroMetro que está en plena construcción en la Ciudad de Guatemala, viene a la mente el teleférico o funicular de Amatitlán, inaugurado el 28 de junio de 1978, el cual recorría 2.5 km sobre el lago del mismo nombre y que, durante su primera etapa de 20 años, fue una atracción jovial para los guatemaltecos. Hace 20 años, del 2006 al 2012, se puso al servicio de nuevo, hasta que dejó de funcionar definitivamente.
El 30 de diciembre de 1977 se informó en Prensa Libre sobre la construcción del teleférico en los centros vacacionales Carlos Arana Osorio —El Filón—, en el parque Naciones Unidas —Villa Nueva— y Eduardo Cáceres Lehnhoff, en el parque Las Ninfas —Amatitlán—, luego de haberse aprobado el contrato entre las firmas Konrad Doppelmayr Un Sohn, de Austria —responsable, actualmente, de la construcción del AeroMetro—, y Farrington Mendoza y Asociados, de Guatemala, que suministró el aparato y la instalación respectiva, y el Ministerio de Trabajo, según acuerdo firmado por el presidente y el consejo de ministros.
“—El teleférico contribuye a las— realizaciones positivas para el trabajador y, en este caso, para el turismo
y para una zona de gran futuro como Amatitlán”.
Kjell Eugenio Laugerud,
presidente de 1974 a 1978, durante el acto de inauguración del teleférico
El 12 de junio de 1975 se consignó que las gestiones para la construcción del teleférico habían sido frenadas por un juicio entablado contra la comuna de Amatitlán por el propietario de uno de los sitios escogidos para la construcción de una de las terminales de la telecabina.
Como dato interesante, se exponía en esa nota que “la obra comprendería, también, la construcción de una monumental estatua de un Cristo de 30 metros de altura, con escalinatas interiores para subir hasta la cabeza y, a través de los ojos, contemplar el panorama, según el Departamento de Relaciones Públicas de la Municipalidad de Amatitlán”. “El Cristo podría ser visto desde algunos puntos de la capital, como la Plaza Berlín —zona 13—”, se agregó, y que sería colocado en un cerro al que llegaría el teleférico.
Inauguración
El teleférico fue inaugurado el 28 de junio de 1978 por el presidente Kjell Eugenio Laugerud García, en el parque Las Ninfas, y comenzó a prestar servicio días después. Tenía 27 góndolas, con capacidad para cuatro personas, cada una, para un recorrido de dos mil 686.20 metros, a una velocidad de 3.65 metros por segundo. Dicho sistema de transporte tuvo un costo total de Q1 millón 690 mil, según se informó el 7 de julio del mismo año. La obra fue entregada por Daniel Corzo de la Roca, ministro de Trabajo y Previsión Social, y en el acto, Laugerud hizo énfasis en las “realizaciones positivas para el trabajador, y en este caso, para el turismo y para una zona de gran futuro como Amatitlán”.

El teleférico fue inaugurado por el presidente Kjell Eugenio Laugerud García —en la foto—, en el parque Las Ninfas, en Amatitlán, que comenzó a prestar servicio días después. (Foto: Hemeroteca PL).
El teleférico tenía nueve torres de sostén y dos terminales para abordaje en los mencionados centros vacacionales del Ministerio de Trabajo. La Fuerza Aérea Guatemalteca colaboró en la instalación de las torres.
El 18 de julio de 1978 entró en vigor el reglamento para el funcionamiento del funicular. Entre sus disposiciones se encontraba la prohibición de su uso a personas bajo efectos de licor o de cualquier sustancia alucinógena o con mal comportamiento. No se permitía el ingreso de animales, y los niños debían ir acompañados por adultos responsables.
El miércoles 2 de agosto de 1978 se consignó que miles de personas disfrutaron gratuitamente del teleférico, que había comenzado a funcionar el domingo anterior, después de un breve acto presidido por el viceministro de Trabajo y Previsión Social, Carlos Enrique Luna. Más de cuatro mil personas se transportaron en el funicular, que tenía un costo de Q1 para adultos y Q0.50 para niños.
La construcción estuvo a cargo de la empresa Farrington Mendoza y Asociados, en tanto que la compañía austríaca Konrad Doppelmayr Und Sohn fue la fabricante y asesora de montaje de equipos funiculares. La instalación del teleférico fue “entregada en condiciones plenamente satisfactorias, con una anticipación de 55 días, al plazo contraactual”, se indicó en su momento.
El 9 de agosto de 1978 se indicó que el uso de este sistema de transporte el fin de semana anterior generó Q3 mil. Los ingresos se utilizaban para cubrir mantenimiento e instalación, y para hacer mejoras.

Largas filas de usuarios del teleférico se observan en esta fotografía, publicada en Prensa Libre en 1980. (Foto: Hemeroteca PL).
El 20 de octubre de 1984 se informó que nuevas instalaciones deportivas y de recreación para los trabajadores fueron inauguradas en el área que servía como terminal para el teleférico en el parque Naciones Unidas, las cuales tuvieron un costo de Q60 mil. “Con las nuevas instalaciones —incluían mirador, juegos mecánicos, canchas de basquetbol, papifutbol y ranchos para comer—, el teleférico en mención se constituye en el más importante de Centroamérica, toda vez que ofrecerá a los turistas nacionales y extranjeros bellos paisajes desde una altura que sobrepasa los 800 metros, tomando como base el lago de Amatitlán”, se destacó. Ese año la tarifa era de Q5 para adultos y Q2.50 para niños.
Cierre
En marzo de 1998 se consignó que el funicular estaba fuera de servicio, “por una serie de trabajos de mantenimiento”, según el Ministerio de Trabajo y Previsión Social. “Las autoridades anteriores no se preocuparon por darle mantenimiento adecuado y revisión periódica, por lo que se hace imprescindible cerrarlo temporalmente para que su funcionamiento sea perfecto”, añadía la nota. El 8 de mayo del 2000 se indicaba que el teleférico continuaba averiado, “por desperfectos desde hace casi dos años” que podían poner en riesgo la seguridad de los usuarios.
El cable del que cuelgan las 27 góndolas, bautizadas con nombres de departamentos, había llegado al final de su vida útil: 10 años. Uno de los empleados del lugar expuso que el teleférico era visitado por “centenares de personas, tanto de la capital como de otros departamentos”, pero, al descomponerse, “disminuyó el turismo” en Amatitlán.
El 25 de marzo del 2001 se indicó en un reportaje que “los vendedores de dulces y propietarios de comedores fueron los más afectados con el cierre del teleférico”. Se dijo que había rumores de una reapertura, pero, un año antes, el Gobierno afirmó que “tenía otras prioridades que atender, como la salud y la educación, como para pensar en un centro recreativo”.
Uno de los empleados que llevaba 21 años de trabajar en el funicular recordó que en 1988, cuando este medio de transporte cumplió los primeros 10 años de servicio, se cambió el cable. Según él, tres años antes de que se cumpliera el siguiente ciclo, se avisó a las autoridades, pero estas nunca mostraron interés.
El entonces viceministro de Trabajo, Roberto Rodríguez, aseguró en ese momento que existía un proyecto de reapertura del teleférico que incluía la remodelación de El Filón, donde se planificaba abrir restaurantes de gastronomía nacional, amenizados con marimba. Asimismo, se hicieron evaluaciones para que expertos pudieran repararlo: el estudio mecánico se había cotizado en Q80 mil. El costo de la reparación en 1998 se calculó en “varios millones de quetzales”, pero había otro obstáculo: los repuestos estaban descontinuados y por ello el Gobierno consideró privatizarlo.
En enero del 2005, el presidente Óscar Berger anunció su compromiso de remodelar el teleférico: “Vamos a rescatar el lago y reparar el teleférico, y si vengo más seguido a Amatitlán, voy a dejar hasta la camisa”. En febrero de ese año se esperaba al mandatario para inaugurar el “megaproyecto” del lago de Amatitlán, que incluía el funicular, para el cual se remodelaría el panel de controles, sistema motriz y de comunicación entre estación de salida y de retorno. Se esperaba una inversión de Q10 millones 600 mil para dicho fin, para que comenzara a operar en diciembre de ese año. El 29 de mayo se indicó que el Ministerio de Trabajo y la empresa Siemens habían firmado el contrato para la remodelación.

En el 2007, el teleférico continuaba siendo un punto popular de esparcimiento para los guatemaltecos los fines de semana. Cerró definitivamente cinco años después. (Foto: Hemeroteca PL)
En enero del 2006 se anunció que, después de ocho años, nuevamente se pondrían a funcionar las góndolas de blanco y rojo, que antes eran de colores, durante la reinauguración, que se proyectaba para el 15 de febrero, pero la reapertura no se oficializó sino hasta el 24 de febrero. Además remplazar el cable que movía las cabinas, el equipo motriz y la remodelación del sistema eléctrico, con control computarizado, se rediseñaron el ingreso, las taquillas, el hangar y las góndolas —se redujeron a 22—. El recorrido duraba 30 minutos, 15 de ida y 15 de regreso, y las tarifas, de viernes a domingo, eran de Q5 para niños, Q10 para trabajadores del Estado, y Q15 a particulares. El costo final del proyecto fue de Q16 millones. Solo en el nuevo cableado se desembolsaron Q2 millones.
El día de la reinauguración se formaron largas filas de personas que querían disfrutar de un paseo gratis hacia y desde las alturas. Berger fue uno de los primeros en gozar del viaje, durante el cual se podía apreciar una bella panorámica del lago y sus alrededores, como parte de un proyecto de una revitalización turística del lugar. El domingo posterior a la reapertura, el funicular transportó a dos mil 167 personas, con lo que se superó la cifra máxima de pasajeros que se esperaba. En los tres primeros fines de semana de servicio se habían recolectado Q141 mil 550.
En junio del 2007 se informó que el teleférico incrementó la afluencia de turismo local que impactó de manera positiva en el comercio alrededor del lago. Unas seis mil personas acudían cada fin de semana para hacer fila de hasta dos horas para subirse a las góndolas y disfrutar del recorrido. Estaba abierto sábados y domingos, y los viernes se atendía solo a niños de colegios y escuelas públicas. En febrero del 2007, 15 mil 320 personas visitaron el teleférico, y en marzo, 15 mil 800.
Seis años duró la alegría, pues, en la actualidad, el teleférico está fuera de servicio desde el 2012, como consecuencia de que cayó un rayo y dañó los componentes eléctricos, así como por falta de mantenimiento. En el 2017 se anunció que sería reparado por seis millones de euros, por alguna empresa europea especializada, pero no se concretó el proyecto.
¿Resurgirá?
La respuesta es no, por ahora, por razones de seguridad, y posiblemente quede solo en el recuerdo de los guatemaltecos. Según se consultó al Departamento de Comunicación Social del Ministerio de Trabajo y Previsión Social, esta cartera, a través de la Dirección de Recreación del Trabajador del Estado, informó que no está contemplada la reapertura del área del teleférico. “La zona donde este se ubica está clasificada de alta amenaza por deslizamientos, de acuerdo con el acuerdo gubernativo 179-2001, que declara como sectores de alto riesgo las cuencas de Amatitlán, Villalobos y Michatoya, y establece que en estas áreas no se puede desarrollar ningún proyecto público o privado, hasta que la amenaza haya desaparecido”, señaló la cartera.
“Actualmente estamos realizando las consultas técnicas correspondientes ante la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred), con el fin de evaluar la infraestructura del teleférico. Esto incluye la estación motriz y el mecanismo de la contraestación en Villa Nueva, ubicados en sectores señalados con amenaza por deslizamientos, según el mapa municipal de SE-Conred”, destacó.
Aerometro
El 5 de enero de este año comenzó la construcción del AeroMetro, según informó la Municipalidad de Guatemala, que es un sistema de transporte público por cable aéreo o teleférico urbano, el cual conectará sectores estratégicos de la capital con Mixco, a fin de reducir los tiempos de traslado y descongestionar zonas con mayor tráfico vehicular, como una opción adicional dentro del esquema de movilidad urbana.
La empresa Doppelmayr es la encargada del diseño, construcción y operación del proyecto durante los próximos 25 años. El sistema tendrá capacidad para cinco mil 500 pasajeros por hora en cada sentido, por lo que transportará a 374 mil usuarios al día. El proyecto es financiado completamente por inversión privada, sin subsidios estatales, la cual supera ya los US$220 millones.
Se espera que el AeroMetro comience a operar de forma gradual en el 2027.
Otros proyectos
- En la finca Oná, El Quetzal, San Marcos, funciona un teleférico que recorre 7.5 km, a 200 metros de altura. Fue instalado en 1982, para el traslado de café en cereza y personal de la propiedad, que tiene una extensión de 42 caballerías.
- El recorrido del teleférico, que fue desmontado en Suiza y embarcado a Guatemala, dura una hora con 15 minutos. Tiene 114 góndolas, en las cuales se transportan 350 quintales de café.
- En el 2014 se anunció en Prensa Libre que la Municipalidad de Santa María de Jesús, Sacatepéquez, y empresas privadas, iniciarían la construcción de un teleférico desde ese municipio al cráter del volcán de Agua, que tendría una inversión de Q180 millones, con un recorrido de 3.5 km y cuatro góndolas. El proyecto no se ha concretado.
- En julio del 2017, Prensa Libre informó que la comuna de Villa Nueva lanzó convocatoria para empresas interesadas en participar en el diseño, construcción e instalación de un teleférico que llegaría hasta la capital, con un recorrido de 8.5 km y un costo de Q879.6 millones. El proyecto no se ha ejecutado.
- En febrero del 2018, Prensa Libre consignó que la Municipalidad de Mixco presentó a empresarios la propuesta de construcción de 10 corredores de teleférico en el municipio.









