Guatemala, 21 de abril de 2008

CATALEJOPactos colectivos dentro del EstadoMario Antonio Sandoval

ECLIPSEMonseñor RamazziniIleana Alamilla

EL QUINTO PATIOEl desarrollo cuestaCarolina Vásquez Araya

COLABORACIÓNSimbolismo del colorLeonel Guerra Saravia

TASSOLILOQUIOSHace 25 años recibía la Legión de HonorTasso Hadjidodou

ARCA DE ESPEJOSGladys Chacón CoradoAquiles Pinto Flores
EDITORIAL
Durante la más reciente reunión de los presidentes latinoamericanos, efectuada en Cancún la semana anterior, dos de los mandatarios comentaron respecto de la especulación que se esconde tras los aumentos exagerados y sin razones técnicas que ha sufrido el precio del petróleo internacional en los últimos meses, la cual se traducirá, indefectiblemente, en problemas económicos y sociales muy graves para los países como los de Centroamérica.
A nadie puede quedarle duda de que es nada lo que nuestros países pueden hacer para enfrentar esa crisis. Es un hecho que la economía formal disminuirá considerablemente, y que la sucederá la economía informal. El retroceso social será también evidente, cuando la clase media quede reducida a lo que hoy es el nivel superior de ésta, y aumenten también la pobreza y la pobreza extrema, con todas las consecuencias derivadas de esta realidad.
Por aparte, los problemas serán afianzados, como consecuencia del incremento de la población. Si la crisis dura cinco años, y el número de nacimientos se mantuviera estable, habría unos dos millones y medio de bocas más que alimentar, lo que significa, además, que llegar de nuevo a los lugares donde la zona ístmica se encuentra en estos momentos requerirá mucho más dinero y mucho más esfuerzo de toda clase.
El hecho de que los presidentes centroamericanos hayan hablado con franqueza del tema solo significa que ya se dieron cuenta de que el tsunami económico, y por ello, con consecuencias sociales y políticas, se encuentra a las puertas. Pero estos países no serán los únicos afectados, sino que acompañarán a todo el llamado tercer mundo, que se convertirá en una especie de cuarto mundo. La pauperización de estos países no solo los afecta a ellos; también crea una colección de problemas de todo tipo, de los cuales no escapan las economías de los países primermundistas.
Otro de los problemas más graves lo constituye el hecho de que la solución de los problemas no se logra inmediatamente, sino a mediano plazo. Un claro ejemplo es el de la energía. Para librarse de la dependencia de los derivados del petróleo se necesitan varios años. Esto debe ser visto como la razón para no perder más tiempo, y no como una justificación para colocarse en la absurda posición de sentarse y esperar que los problemas se resuelvan por sí mismos.
En Guatemala, el Gobierno tiene la oportunidad de llamar a todos los sectores para que aporten ideas y ofrecimientos prácticos para ayudar a paliar la crisis. Ciertamente es aceptable pensar que esa alza artificial del petróleo no podrá sostenerse, pero no hay ninguna garantía que tarde mucho en ocurrir, con lo cual sus efectos se mantendrán.
Dentro de la preparación para paliar la crisis, al Gobierno le toca presentar un plan de austeridad económica que sea cumplido a cabalidad. Sólo así podrá exigir que otros sectores presenten lo suyo y puedan reducir el impacto que en este momento se encuentra a las puertas, como consecuencia de las acciones de la peor y más dura especulación.
“Plantearse el reto de dar resultados en la gestión pública, sobre todo de entrada y a un plazo de cien días, es una carrera perdida casi desde el inicio. Es prácticamente ponerse la soga al cuello”.LUIS LINARES,Analista de ASIES.
“Durante los primeros meses de este gobierno, muchas instituciones fueron prácticamente descabezadas. Lo que importaba era cumplir con los compromisos electorales, sin importar si había gente capaz”.HELEN MACK,De Fundación Myrna Mack.
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